Han pasado cuatro años y seis meses.
Y continuas a mi lado.
A pesar de mis paranoyas, mis pesares, y mis cambios de humor.
Sigues ahí, al pie del cañón.
Como el pilar que sustenta todo mi mundo.
Eres el mundo que me rodea, y te tengo en mi mente en cada decisión que tomo.
Y prácticamente viras el barco de mi vida hacia un destino.
Un destino en el que estamos tu y yo.
Te quiero.