Actualmente tengo entre mis manos un Samsung Galaxy 3. Se trata de un Android, y la verdad es que cada día me sorprende más. Pero como bien he dicho, no es el primer móvil que he llegado a tener, ni tampoco el último. Han pasado unos cuantos antes, y la verdad es que todos han tenido, cuanto menos, sus momentos más divertidos. He pasado por un porrón de marcas, y creo que casi sé decidirme por cual me quedaría si pudiera elegir.
Hoy he decidido hacer un post recopilatorio de todos los móviles que he tenido en mis manos antaño .¿Empezamos?
Primer Móvil: Alcatel One Touch 500 - Año 2000
Un 16 de Julio mi tia vino con un regalo entre sus manos. Cuando lo abrí, no pude creerme lo que tenía: Se trataba de un móvil, plateado, listo, nuevo, y a punto de ser estrenado. El aparato en cuestión era un no-libre de por aquel entonces Airtel, y venía ya con número de teléfono a estrenar con el que llevo ya más de diez años con él. Ese móvil podía hacer tantísimas cosas en aquella época, que no me separaba de él ni un momento.
Con una pantalla monócroma, tenía agenda, posibilidad de enviar sms, insertarle imágenes, y sonido monofónico (Un solo tono). Lo que más me gustó, sin embargo, fue ese Joystick centrar, revolucionario a todas luces para mí, con el que podía hacer cientos de cosas. Su diseño era precioso, no era nada aparatoso, era prácticamente ligero, y aguantaba una barbaridad.
Una coña que siempre tuvo este móvil fue, precisamente, su altavoz. Por alguna razón que ahora no consigo recordar, lo puse a toda leche, y desde entonces, podías oir a la persona con la que hablabas a un palmo de distancia. Todos los que lo cogían se pegaban el susto y inmediatamente adoptaban la misma postura, y yo me partía la caja. Eran momentos inolvidables.
¿Que se hizo de ese móvil? Tristemente, y aun no se como, un buen día su batería de agotó del todo. Por aquel entonces tenía la manía que hasta que el móvil no se apagaba no lo ponía a cargar, pero aquella vez, ni aun así, conseguí hacerlo arrancar. Recuerdo que compramos una batería nueva, y no hubo forma, por lo que había fallecido para siempre. Lo eché de menos, la verdad. Fue una joya.
Segundo Móvil: Nokia 6101 - Año 2002
Otra vez, por un 16 de Julio, mi madre me regaló otro móvil. Esta vez fuí con ella a comprarlo, y cogí el que tenía mejor relación-precio. Esta vez se trataba de algo distinto: Era de los llamado concha, tenía dos pantallas (Una delante, y otra detrás), pantalla a color y cámara de fotos. Obviamente, como podéis comprender, del que tenía antes al de entonces, pues era un salto considerable en cuanto a posibilidades.
Este Nokia podía navegar por internet usando Wap o indicándole una web html a saco, instalar aplicaciones java, melodías polifónicas, un juego que instalé -el Brain Trainer que tan buenos momentos me dio- y grabar vídeo y fotos. Además, podía asignar a cada persona una cara y un tono, para así identificarlos fácilmente, y un marcador de voz. También podía enviar mensajes multimedia.
Con este Móvil tuve mis encontronazos, igualmente. A pesar de todas estas características, estaba dotado de tan solo 8MB de memoria internos que no se podían ampliar. Teóricamente existía un cable de datos con el que conectarlo y que nunca llegó a funcionar -me dejé 20€ en pruebas- lo que me limitaba enormemente a todo lo que podía hacer con él, que era transferir a través de un infrarrojos, único medio de conexión con mi pc y que tampoco pude aprovechar. El móvil, además, tenía un altavoz bastante malo y que apenas se oía nada, y su vibración era puro cosquilleo.
¿Que se hizo de ese móvil? Sin embargo, aguanté con él unos 8 años. ¿Y eso? Pues porque era duro de roer, el muy retorcido. Ignoro la de veces que debió de besar el suelo, por no decir el traqueteo que llevó y la de innumerables trastadas que le hice, pero aguantó prácticamente hasta el final. Y cuando digo hasta el final, me refiero a que lo cambié simplemente por las ganas de ponerme un poco al día y tener uno nuevo para acabar de arreglar mis redecillas con él. Aun funciona perfectamente, y lo tengo guardado en el cajón. Todo un clásico.
Tercer Móvil: Sony Ericsson W205 - Año 2010

A este aparato nunca llegué a aprovecharlo del todo, una auténtica lástima. Nuevamente, volvía a evolucionar. Con una cámara de mayor calidad, una pantalla un pelín
más grande, y sobretodo, una memoria expansible, hice del Sony Ericsson maravillas que aumentaron gracias al cable de datos que me prestó Lizar en su momento. Podía llevar el reproductor de música integrado, la calidad de audio era un lujo, y por si fuera poco, el altavoz trasero era la repera de fuerte. Podía oirlo a pesar de estar bajo mantas de ropa y se le podía colocar música y canciones buenas que las reproducía que daba lujo.
Sony Ericsson W205 tenía una pega bastante grande, y era su teclado. Era un engorro escribir un sms, y tardaba siglos en poder enviar respuesta a alguien, por no decir que al encenderlo, tardaba un siglo en ponerse al día. Pero lo peor de todo fue, y será siempre, su batería inexplicablemente poco duradera. Sin hacer absolutamente nada, aguantaba a lo sumo 3 días, uno si me ponía a toquitearlo o a hablar por él. Y eso si NO lo usaba como reproductor, o de lo contrario me quedaba en nada. A pesar de eso, cumplía su función: Llamar, y fue el primero que tuve sin antena. Una cosa curiosa es que fue el mismo modelo que le regalaron a mi hermano -ambos lo tuvimos por navidad- así que las coñas de quien era cual, o compartir experiencias con el aparato, fueron en abundancia.
La verdad es que no me convence la idea de llevar un móvil encima. Es un engorro, tienes que estar pendiente de él todo el día para no dejártelo en ningún lado y llevarlo bien cerca tuyo -por si te llaman- asegurarte de que siempre tiene batería -por si te llaman- y tener siempre saldo -por si tienes que llamar. Entre una cosa y la otra, normalmente acabo con un ataque de histeria enorme cada vez que me dejo el móvil en la mochila y justo en ese momento resulta que me llaman. Lo dicho: Es un incórdio. Pero no puedo negar que, a pesar de todo, la mayoría me han dado unas alegrías del aupa.