Martes, 03 de noviembre de 2009
Por Byjana @ 0:05  | Relatos
Comentarios (0)  | Enviar
Los hermanos Anipu vivían en un modesto apartamento situado en el centro de la ciudad. Eran unos hermanos tan bien avenidos que su convivencia estaba exenta de cualquier tipo de conflicto. Franz, el mayor, trabajaba como redactor en un pequeño periódico y a su vez, Libert, el pequeño, trabajaba en el archivo de la misma publicación.
Esta pintoresca situación era a causa del profundo cariño que versaba el pequeño Libert hacia su hermano mayor. Lo había seguido siempre, apuntándose a la misma universidad, mudándose a su ciudad y haciendo todos los esfuerzos para trabajar en la misma empresa. Por ello no es de extrañar que diera botes de alegría cuando Franz le ofreció una habitación de su apartamento. Así, al finalizar la jornada, ambos volvían juntos a casa.

Pero había personas que de tanto en tanto, trataban de alterar la armonía de esta relación, gente que crispaba los nervios a Libert, las novias de Franz. Su hermano mayor era demasiado atractivo y a la vez pecaba de buena fe, cosa que a los ojos de Libert, hacía que cualquier mujerzuela quisiera aprovecharse de ello.
Siempre ocurría lo mismo, Franz llegaba un día y le explicaba el desecho de virtudes que era su nueva conquista y lo feliz que era; Libert, entusiasmado por ver tan feliz a su hermano, decidía apoyarlo, dándole una oportunidad a la nueva chica. Pero tarde o temprano, los hábitos de Franz cambiaban, ya no le esperaba a la salida del trabajo, no dormía en el apartamento, si quedaban, se olvidaba... Y la razón siempre era la misma, la harpía con la que salía, una zorra que trataba a toda costa quitarle a su hermano. Pero Libert contaba con una ventaja que ella desconocía... Él ya tenía experiencia en acabar con gente como ella...
“Ah Franz...” pensaba complacido Libert “¿Qué harías tú, si yo no me encargara de estas malas putas...?”

Franz fue al baño de su apartamento mientras Lily ayudaba a Libert a recoger los platos de la mesa. Se estaba lavando las manos cuando escuchó el grito de Libert y varios cristales rotos. Corrió hacia la cocina y se encontró a su hermano acuclillado en el suelo, sollozando, rodeado de cristales de la ventana que tenía detrás, Lily parecía estar presa de la confusión. Antes de poder abrir la boca, Libert señaló a Lily acusatoriamente y la culpó de tirarle una fuente de comida a la cabeza, que por suerte había atravesado la ventana. Lily pareció entonces salir del trance y trató de negarlo todo, alegando de que había sido él el que la había tirado por la ventana.
Franz no se molestó en escuchar nada más y cogió a Lily violentamente del brazo para echarla de casa inmediatamente. Le tiró su abrigo y su bolso a la cara, y le instó a no volver a llamarlo advirtiéndole de las consecuencias.
Cuando cerró la puerta, aún escuchaba los insultos de Lily a través de la madera. Los ignoró y volvió a la cocina, donde Libert recogía los cristales entre gimoteos. Franz se arrodilló junto a él y lo abrazó, para darle unas palmadas en la espalda, momento que Libert aprovechó para llorar sobre el pecho de su hermano.
“Ah Libert...” pensaba complacido Franz “¿Qué haría yo, si tú no me espantaras a las tías de las que ya me he cansado?”


¡¡Beseteeees!!

Plebe.


PD: Nº de artículos publicados... ¡Capicúa!

Tags: Historias_Varias

Compartir en:
Comentarios
 


Advertencia: Todas las opiniones emitidas en este blog son hechas a título personal por cada uno de los autores originales de los artículos, así mismo, el contenido de cada artículo refleja únicamente las ideas y opiniones del autor original de la misma. Este blog no se hace responsable de los comentarios emitidos por sus visitantes y se reserva la potestad de moderarlos según sea necesario.