
Incautos lectores debo advertiros por el bien de vuestr salud mental no leaís este artículo. Os preguntareís, en ese caso, porque lo escribo. Pues es muy sencillo, desde ayer mi cordura esta huyendo por momentos, y creo que para recuperarla, debo contar a alguien lo que sucedió.
Todo empezó cuando inocente (e inconscientemente) quedé con el grupo de freak's para ir a ver
Ice Age 3: el orígen de los dinosaurios (Altamente recomendable, por otro lado). La película empezaba a las 22.30 así que quedamos en que primero iríamos a un buffet libre asiático que hay en el Heron City.
Allí las señales estuvieron claras, aunque yo no quisiera verlo. Primer punto que debía hacerme sospechar, dentro del buffet, había Pizza. Si, pizza en un asiático. Será que ahora Italia queda al lado de china. En segundo lugar, también podíamos encontrar junto al sushi, el jamón del país y la crema catalana. Ese tipo de cosas debieron hacerme sospechar que nada era normal, pero yo, ajeno a lo que estaba a punto de pasar, seguí disfrutando del sushi (Si, el sushi es como la Kryptonita, hace que pierda el conocimiento absoluto, guiño, guiño).

Y ahora viene lo extraño... Para cuando quise darme cuenta, el freaky que tenía sentado a mi lado (Y al que llamaré Caballo loco, él sabe porqué, y si no le gusta que me lo diga y lo cambio) estaba construyendo una torre (La que podeís ver a vuestra derecha).
Si os entreteneís a contarlos, vereís que hay diez tarrinas de yogur, de las cuales, ocho fueron engullidas por él (las otras dos, eran de Sharra y mía). Al preguntarle como lo había hecho, no supo dar una respuesta.
Tras meditarlo durante un rato, llegamos a la conclusión que, en su estómago, hay un agujero espacio-temporal hacía una pequeña población de África, dónde les encanta el yogur de sabores.
Aunque no os lo creaís, Caballo loco agotó todas las reservas de yogur Hacendado de sabores que tenían en el restaurante. Parece increíble ¿Verdad? Pues es cierto. Cuando llevaba dos minutos sin engullir yogur (Todo en logro para él) se acercó una mujer, preguntando que donde estaban los yogures de sabores, porque en su lugar correspondiente, solo había yogures normales. Caballo loco (Chico, tengo que buscarte un ápodo más corto), ni corto ni perezoso respondió señalando el agujero espacio-temporal hacía África (el lugar dónde debería estar su estómago) "Aquí". La mujer se quedó alucinando. No podía creer lo que estaba sucediendo. Un muchacho aparentemente normal, admitía haberse comido todos los yogures de sabores de un restaurante mientras el resto de comensales se estaban partiendo a mandíbula batiente

Pero aquí no quedó la cosa, al cabo del rato, la misma mujer, volvió con su hijo, que no se creía que Caballo loco (al que vemos en la foto de la izquierda, enorgulleciéndose de su obra) hubiera acabado con las reservas de yogur. Lógicamente, la hilaridad general volvió a estar presente anta la atónita mirada del niño. Estuve tentado de decirle a la mujer (o al chaval) que cogiera un cuchillo y lo comprovaran por si mismos. ¿Quien sabe? A lo mejor podían conseguir un viaje a África y vivir una aventura a lo Robinson Crusoe (eso sí, por los informes que se han podido extraer debido a los extraños gustos de Caballo loco, es posible que la tribu africana se alimente, además que de yogur, de seres humanos [Para más preguntas remitirse a Caballo loco]).
En fin, todo un misterio digno del mismísimo Iker Jimenez que, algún día, algún valiente se atreverá a desvelar.
A por cierto, supongo que os preguntaríes por el título, bien, todo artista (Si se le puede denominar así) desea bautizar su obra. Tras mucha meditación, decidimos que la torre debía llamarse "Yogulado" (porque era de yogur, y estaba inclinada o simplemente porque surgió el chiste).
Si habeís sido tan insensatos de leer el artículo entero, espero que no caigaís pronto en la locura. Un saludo!!