Lunes, 13 de julio de 2009
Por Byjana @ 0:32  | Relatos
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Había muchos garou pendientes del evento. Todos en cuerpo de humano. Los seis compañeros estaban sentados en toscos bancos frente al Margrave Konietzo, que ocupaba un trono de madera, presidiendo la sala. Vestía un especie de traje de gala, con collares de oro y bandas en los brazos que denotaban su autoridad. Los crinos de oro estaban de pié, uno a cada lado del trono, empuñando sendas lanzas. Uno de ellos solicitó silencio. Los asistentes tardaron unos minutos en sosegarse, que a los compañeros se les hicieron eternos.

-Hermanos garou de todos los rincones del mundo, de todas las tribus. –Empezó con su potente voz el alfa de los Colmillos Plateados. Hablaba en el idioma de los garou, una mezcla de idioma humano y gestos lobunos que todos podían entender, a pesar que los congregados fueran los heraldos de un amplio abanico de culturas y lenguajes distintos.- Os he hecho llamar para que fueseis jurado y testigo del juicio que se va a celebrar hoy aquí. Es una circunstancia inusual la que nos llama a la reflexión, porque los siete cachorros que hoy se sientan en el banco de los acusados, han solicitado ellos mismos su juicio y evaluación. Aconsejados por Lanegra Baila la Luna, de… las Furias Negras, -Seguía. A Demothy no le pasó inadvertido que, donde hubiese tenido que ir el nombre de la manada de la mulata, Konietzo se había referido a su tribu. Lanegra era una repudiada, una ronin. Conocía varios casos judiciales entre los humanos, y sabía que cada detalle era importante. Eso no les traería nada bueno.- han venido desde España. Seis de estos cachorros están presentes, el séptimo se dirige ahora mismo hacia aquí para seguir la misma suerte que dictaminemos para sus compañeros. –Hizo una pausa y miró a los reunidos. Tenía la atención de todos los presentes.- Una vez hecha la apertura del acto, solicito al portavoz de la manada de la Luna Fría que exponga los hechos tal como sucedieron.

-Con el permiso de mi alfa, -Solicitó Gabriel, levantándose. Demothy no acababa de encajar en todo ese asunto del liderato.- procederé a narrar fidedignamente lo sucedido. Despertamos a nuestra verdadera naturaleza hace una semana, bajo la Luna Fría…

-¡Mentira! –Se escuchó gritar a una voz que no les era desconocida.- ¡Este tipo es un metis! ¡Todo el mundo sabe que los metis no tienen segundo nacimiento! ¡Y se juntan con un asesino de garous!

Demothy localizó al vociferante. Era el hombre que había atacado a Pachiego nada más llegar al túmulo. Tenían otro punto en contra, pensó abatido el indio. Murmullos ominosos se extendieron por la sala que pasaron a ser voceríos y gritos.

-¡Hágase el silencio! –Reclamó Konietzo. Los asistentes volvieron a calmarse.- Por favor, cachorro, preséntate.

-Soy Gabriel Gar… -El joven albino carraspeó.- Gabriel, de la manada de la Luna Fría.

Se escucharon cuchicheos impresionados por todos los rincones. Demothy no sabía que era lo que podía provocarlos, pero algo le decía que lo que fuera jugaba a su favor. El Margrave miró a los reunidos, esperando que cuajara la impresión que su compañero había causado con su presentación.

-Desconozco cual es la causa que durante tantos años he vivido en el cuerpo de homínido, ignorando mi condición. No tengo recuerdos de mis primeros años. –Continuó el metis.- Sólo sé que lo que os cuento es cierto, y que conocí mi verdadera naturaleza esa noche. Desperté la mañana siguiente en un piso de Barcelona. Los compañeros estaban en él también, y una mujer, llamada Phillip nos habló sobre nuestra raza y nos enseñó a cambiar nuestros cuerpos. Nos dijo que trabajaba para unos jefes de los que no nos contó nada más. Nos dijo que debíamos apartarnos de nuestros seres queridos y que no debíamos revelar nunca nuestra condición a nadie, y menos a ningún otro garou. Nos dijo que debíamos realizar una misión para esos jefes.

-¿Y cómo era esa tal Phillip? –Preguntó un hombre con un oscuro atuendo. Su voz tenía el mismo tono áspero y arrogante que la de Natasha.

-Era una mujer de mediana estatura, cabello caoba, vestía de traje y siempre llevaba gafas de sol, incluso dentro del piso. Nos dijo que ella no podía cambiar cómo nosotros, que era una parentela…

-¡Eso es indignante! –Tronó una voz detrás de él. Un hombre con aspecto nórdico se había levantado del asiento.- ¡Garous obedeciendo a una parentela! ¡Es vergonzoso!

-Recuerda, Yurey Forja Truenos, que estos cachorros no sabían nada de su naturaleza, estaban perdidos y se aferraron a un clavo ardiendo, -Dijo el joven del pañuelo palestino que habían visto llegar al túmulo.- ¿Qué iban a saber ellos?

-Coincido con Stuard Amante de la Calma, Yurey, -Dijo el Margrave.- No estamos aquí para juzgar a estos jóvenes garou por sus compañías o por su tutor en esos difíciles momentos que suceden al primer cambio. Por favor, Gabriel, continúa.

-Pues fue la noche después de nuestro segundo nacimiento que nos habló de nuestra primera misión. Nos dijo que se sospechaba que un garou traidor tenía encuentros furtivos con un vampiro. Dijo que para ayudar a los nuestros, debíamos desenmascarar al traidor y revelar sus contactos con ese ser del Wyrm. Fuimos al aeropuerto cómo nos había indicado, y tomamos fotos del encuentro de Jordi Aullido en la Niebla y el vampiro Sushi.

De nuevo se formó el alboroto entre los presentes. Se levantaban, gritaban, gesticulaban, amenazaban… volvían a tener las de perder. El Margrave Konietzo tuvo que solicitar silencio en tres ocasiones antes de que hubiese suficiente silencio como para volver a ceder la palabra a Gabriel.

-Le entregamos las fotos y ella nos dijo que las haría llegar a los jefes. –Continuó, pero de nuevo le interrumpió una voz, esta vez era una mujer. Parecía una india Peruana, con su poncho de colores llamativos, su larga trenza negra cómo el tizón pero plagada de hebras de plata.

-La mención de estos “jefes”, como tú los llamas,… ésa palabra… ¿Puede contener algún mensaje oculto o alguna indicación cabalística sobre sus identidades o naturalezas? –Preguntó. El indio reflexionó un momento. Entendía el punto de vista de ese razonamiento. “Los jefes” eran más de uno, se refería a ellos en plural. ¿Por qué los llamaba “jefes” y no líderes, superiores o mandamases? ¿Podía significar algo? Un codazo lo devolvió al aquí y al ahora.

-¡Eh! –Cuchicheó Rastalf a su lado.- Esta es de las tuyas ¿O no? Una… Uktena.

-Seguro, ¡Es la única que ha dicho algo sensato en lo que va de juicio!- Bufó.

-¡Oye! Que el Hijo de Gaya del jersey de Green Peace nos ha echado un cable ¿Eh?

El de la trenza se dio cuenta que quizá Rastalf había reparado en un hecho importante, y a Gabriel no le iría mal una mano. Se levantó y se puso al lado de su compañero.

-Mi nombre es Demothy Monoquebailaenelojodeltigreborracho, de los Uktena. –Dijo. Vio que la mujer lo miraba con atención.- Soy el alfa de esta manada. Permitid que responda a esa pregunta con aquello que yo pienso más que con aquello que yo sé. Phillip nos dijo que a lo mejor algún día conoceríamos a estos “jefes”, pero cómo no teníamos motivos para desconfiar de ella desde nuestro punto de vista, no nos cuestionamos quien ni que eran. Nuestra intención en todo momento fue estar al servicio de nuestra recién descubierta raza. No creo que esos “jefes” tengan ahora relevancia, y más después de lo que descubrimos más adelante con Lanegra sobre Phillip.

Se hizo el silencio expectante. El indio recorrió la sala con la mirada. La mujer del poncho lo miraba, intrigada. Konietzo le hizo una señal con la mano para que continuara.

-Ella… era un ser del Wyrm.

-¡Venga ya! –Dijo uno de los hombres con aspecto de cowboy.- ¿Cómo puedes decir que habéis estado en la misma habitación que un ser del Wyrm y no habéis olido la peste que emana de ellos?

-Sólo notamos un inocente olor de rosas… -Dijo Gabriel. Una inconfundible sensación de triunfo se dejo notar en su rostro. Bien, pensó Demothy, eso era un punto a su favor. El indio volvió a tomar asiento.

-La siguiente noche nos informó de que un túmulo cercano a nuestra ciudad había estado asaltado por las fuerzas del mal. Nos informó que unas brujas habían tomado el túmulo y estaban a punto de convertirlo al poder del Wyrm. Nos dirigimos hacia allí, había algo raro. Cinco mujeres con cabezas de lobo protegían el túmulo. Al acercarnos nos confundieron con engendros del Wyrm.

-¡Y quien nos dice que no lo seáis, sucios dos-patas! –Bramó un hombre que se cubría con un abrigo de piel de oso. Babeaba y escupía mientras vociferaba improperios.

-Muchos de tus parientes aquí presentes son “dos-patas”, Bethan Día Largo, incluido yo mismo. –Concilió el alfa Colmillo Plateado.- Y no se les juzga por su condición.

-Disculpa, Margrave. –Dijo el del abrigo.- Pero si hedían a Wyrm seguro que era porque se habían confabulado con él. ¿Cómo puedes tener la mancha de la podredumbre si no estas podrido?

-Porque habíamos estado cerca de un ser del Wyrm, aunque entonces no lo sabíamos. –Corrió a sentenciar Gabriel.

-¡Seguro que fue ese asesino con el que os codeáis! ¡Ese cobarde llamado Will! –Gritó de nuevo el que les había atacado a su llegada al túmulo.- ¡Él es el que lleva la marca de la corrupción del Wyrm! ¡Cómo sinó pudo escapar del enfrentamiento con el Gusano de la Cloaca, donde otros más fuertes y más valientes murieron! ¡Donde murió mi hijo Hans!

-¡Que no soy Will! ¡Ahí va la ostia, joder!– Gritó el de la chapela.- ¡Que soy Pachiego Ahí Va la Ostia que… mmm… que Oculta la Luna!

-No fue Pachi… -Retomó Gabriel haciendo caso omiso al otro garou.- fue Phillip.

-¿Tenéis alguna prueba de ello? –Preguntó un hombre árabe. Su tono era tranquilo pero suspicaz.

-¡Coño! –Dijo Drackk incapaz de aguantar más.- Yo no entiendo de politiqueo ni de cosas desas, pero me creo lo que juele mi narí. ¡Y lo que jolió mi narí mientra estábamo con la paya de laj gafa fue esta puta mierda! –Su voz era contundente y confiada. Mostró a toda la sala, haciendo un abanico con su brazo, la pequeña botella ambarina que habían conseguido en la discoteca. –Pero claro, ahora lo sabemo, ¡pero entonce no hicimos la pixa un lío! El tío ciego este no é del Wyrm, eso lo digo yo. Entonse ¿Por qué las payas le atacaron? ¡Porque se había pringao de la peste de la Phillip! ¿Por qué no jolimos peste en su piso? ¡Porque la muy guarra usaba esto!

-Descubrimos esta sustancia durante la siguiente misión. –Continuó Gabriel. Su voz serena pero potente contrastaba con la de Drackk.- Teníamos que llevar un maletín a unos científicos en una sala de fiestas. Al llegar nos dimos cuenta que todo apestaba a Wyrm. Y mucho. Uno de los científicos abrió una botellita y el olor se evaporó. El olor de rosas enmascaraba el hedor de corrupción.

“Vencimos a los engendros y entonces conocimos a Lanegra. Nos llevó a una cloaca a comprobar el efecto de este líquido. Entonces comprendimos a que nos habíamos expuesto, porqué nos atacaron las mujeres del túmulo y comprendimos que habíamos hecho un flaco favor a la comunidad garou entregando las fotos del aeropuerto. Por eso estamos aquí. Para que se conozca nuestra historia, se conozca la existencia de este producto… y se nos permita continuar luchando contra el Wyrm para enmendar el mal que, sin ser conscientes, hemos hecho.

Ya estaba, se había expuesto el caso, no había ido tan mal. Demothy suspiró. Ahora vendría lo peor.


Tags: Manada_Luna_Fría

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