Domingo, 07 de junio de 2009
Aun no puedo cantar victoria; todo hay que decirlo, debo acabar de recoger la casa después de todo un estropicio que ha surgido a raiz de unos estudios que han supuesto horas sin dormir, lágrimas, lamentos, sufrimiento, tormento, y nervios a flor de piel, por no decir de mucha mucha tensión; además, debo volver otra vez a ser Teleoperador de Guayphone (El lunes tengo que ir a ver que me dicen, con el currículum otra vez) durante tres meses, y para la vuelta, tengo un segundo curso con nada más y nada menos que unas prácticas de las cuales me siento nada preparado, un crédito de síntesis, y mucha, mucha caña.

Pero bueno, puedo tocar madera porque he conseguido pasar el primer curso sin que me quede ni una.

Te quiero, mi amor. Gracias... Por todos los ánimos que me has dado...

PD: Un día de estos si pillo a Plebe le pido que me pase el material correspondiente para comentaros que tal fue el cumple de mi lobito. ¡Escenas eróticas incluidas!

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