Martes, 09 de junio de 2009
Juro por todos los impíos dioses del caos que esta historia es cierta y que mis compinches de esa tarde pueden corroborarlo. Advierto esto porque es tan absurda, tan ridícula y tan patética que muchos pensareis que no es cierta, creedme, lo es.

Sucedió que estábamos jugando una partida de Rolemaster con el master MM que es este amante de los elfos, y al tío se le estaba yendo un poquitín la olla ya desde el principio porque esta vez a pesar de que en el grupo había mayoría élfica, todos nos llevábamos bien. El grupo lo componían un humano bribón, que era yo; un mediano bribón, que era el personaje de mi hermano; una ladrona elfa, que le caía mal al master porque confraternizaba con nosotros los de razas inferiores y un paladín elfo, con un caballo lunar (que estos caballos al ser caballos élficos, son más listos, más guapos y más maravillosos que un pegaso, un unicornio y la tarasca todos mezclados).

Bien, la cosa es que llegamos a una posada y el master dice sólo hacia los elfos:
- Os voy a someter a una prueba para que ganéis todo un nivel de experiencia- por supuesto eso era sólo para ellos, a los demás que nos dieran por saco. Pero como esta vez habíamos hecho un acuerdo de que el master no nos iba a separar, la cosa era o todos o ninguno.
Entramos en la taberna y nos encontramos con la escena siguiente: En el interior del local había unos 60 humanos, vamos, que más que una taberna parecía una macrodiscoteca de Ibiza, y en una mesa del fondo, un elfo. Justo cuando entramos nosotros, el elfo llama al camarero y al acercarse, éste le arroja a la cara la cerveza que hay en la mesa y dice:
- Humano de mierda, ¿qué clase de bebida es esta? Yo te pedí otra cosa- el tabernero en vez de amilanarse le dice al elfo que se largue y el elfo se levanta desenfundando su espada. Los 60 tipos de la posada que al parecer eran lo mejorcito de su casa, asesinos, mercenarios, navajeros y todo tipo de delincuentes sacan sus armas y se disponen a linchar al elfo.
En ese momento el master mira a los elfos y dice:
- ¿Qué vais a hacer?
Pero ellos responden:
- Él se lo ha buscado.
En ese momento MM pareció volverse loco y empezó a gritar:
- ¿¿¿Quéeeee??? ¿¿Vais a dejar que los humanos linchen a un elfo como vosotros?? ¿¿Pero es que no sabéis nada de justicia élfica??
Los otros dos siguieron haciendo caso omiso pero yo con las napias bien hinchadas ya dije:
- ¡Yo sí voy a hacer algo! ¡Me voy a acercar a ese elfo y le voy a meter una puñalada que se va a cagar
El mediano añadió:
- ¡Yo también!- Y juntos nos pusimos a la cabeza de la turba para linchar al elfo.

Aquí empiezan las cosas raras, resulta que la muchedumbre que quería linchar al elfo no le molesta en absoluto a él, es más, se puede mover libremente sin que nadie se lo impida mientras que el mediano y yo tenemos que empujar, gritar y hasta morder, para que nos dejen pasar. La muchedumbre entorpece nuestros golpes pero no entorpece al elfo y encima no hacen nada contra él, vaya mierda de linchamiento.
Pero aquí viene lo más aberrao, yo me pongo frente a él y el mediano a su espalda y entonces el master, simpático él, dice:
- No podéis pillarle la espalda
Con lo que yo digo:
- Pero vamos a ver, si uno está delante y otro detrás, ¿cómo es posible eso?
- Es que es un gran guerrero y se las sabe todas.
Vaaaaaaaaaaaaaaaaaale... Pero entonces empezamos el combate contra él y el tío va directo a por mí con furia homicida ignorando a todo el mundo que nos rodea y que por cierto no están haciendo absolutamente nada, salvo molestarme a mí. Eso sí, le exigimos que las tiradas fueran de forma abierta ya que si no me podía dar por muerto inmediatamente  Nuestro amigo el master, aunque reticente al principio aceptó y empieza el combate más raro del mundo.

La turba enfurecida que quería matar al elfo, ahora sujeta a mi amigo el mediano para que no me ayude en el combate y yo tengo que enfrentarme sólo al elfo sin poder además apartarme ni esconderme entre la gente, porque no me dejan. Eso sí, el elfo se puede mover con toda la libertad del mundo y enseguida me acorrala contra una esquina del fondo de la taberna. Yo viéndome morir empecé a preguntar:
- ¿A cuánto está la puerta?
A lo que el master me responde:
- A 30 metros
Yo flipando con las dimensiones del edificio digo:
- ¿A cuánto tengo la ventana más cercana?
A lo que en un delirio absoluto, el master me responde:
- No hay ventanas- Yo flipando, creía que esto era una taberna, ¡y resulta que es una cueva! Pero a estas alturas decidí vender cara mi vida y presentar batalla y empezaron las tiradas.
Lo que el master no sabía y con lo que no contaba era con que yo tengo la churra infinita, no nos entendamos mal, quiero decir que tengo mucha suerte y mientras su elfo pifiaba y fallaba a pesar de sus variables e inestables características (en un turno te pegaba con 60, al turno sacaba un 42 y no sólo te pegaba sino que te podía hacer fondo en tabla tranquilamente), apenas me hacía rasguños mientras que yo le estaba metiendo una somanta de palos impresionante entre los que destaca una rodilla destrozada obligándole a actuar a -90.

El master desesperado veía que su elfo iba a morir a pesar de toda la ayuda de la muchedumbre enfurecida (¿enfurecida con quién?), en ese momento MM dice:
- El elfo da una voltereta y sale por una ventana huyendo así de tí.
Los dos elfos de nuestro grupo, mientras yo trataba de recuperarme de la indignación le dicen:
- ¡Pero si no hay ventanas! Y además tiene una rodilla destrozada, ¿cómo da esa voltereta?
Y MM ofendidísimo los mira a ellos y gritando dice:
- ¡Habéis fallado a vuestra raza! El elfo antes de que nadie pueda hacer nada da una voltereta por encima de la muchedumbre y sale por la puerta (sí, sí, los 30 metros con la rodilla destrozada y sale por la puerta sin aterrizar siquiera) y va a caer montado justo encima de tu caballo lunar, paladín (caballo en el que no podía montar nadie salvo el paladín).
Y desde la montura nos suelta un discurso que va dirigido solamente a los elfos diciéndoles lo mal elfos que son y que se merecen todos los males del mundo por ayudar a sucios humanos y que ahora en venganza, el paladín pierde el favor de su dios, que por cierto era el dios de la justicia y que debió ver muy injusto que no ayudásemos al elfo a masacrar a la gente, y también su caballo.
A la voluptuosa ladrona elfa no le pasó nada esa vez, pero al día siguiente murió ignominiosamente al sufrir el ataque de un goblin desquiciado que surgió de la nada y que iba a por ella sin importarle nada de lo que le pasara. Cabe decir que el ataque del goblin suicida fue el fin de la partida y también el fin de MM como master para nosotros.

Al menos por una temporada.

Tags: Off_Rol, elfos, rolemaster

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