Lunes, 25 de mayo de 2009
Por Byjana @ 0:12  | Relatos
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Cuando mi luz empieza a apagarse y Hermano Sol despierta en el horizonte, los ojos de los cachorros se cierran y sus almas se elevan. Están separados. Cinco juntos, dos al otro lado del mar. Si no están unidos no son tan fuertes. Pero ahora el combate no será con las garras, será con la mente.

Han abierto los ojos a la realidad y las mentiras van diluyéndose, pero todavía les queda mucho por aprender. Junto a la mujer de piel oscura encontráis vuestro verdadero destino, vuestro verdadero mundo. Os advertí. La mujer que os secuestró en vuestro despertar es mucho más de lo que aparenta, es una enemiga muy poderosa. Por suerte ha salido de vuestro camino, pero la vais a volver a ver, antes del fin de los días, para bien… o para mal. Estad preparados para entonces. Aprended y haceros fuertes, porque si no vencerá. Sois los únicos a los que teme, y ahora estáis con ella. Por el momento habéis vencido, pero no os relajéis. Ella volverá a buscaros.

Joven indio, yo te hablé, y tú no me entendiste. Gracias a ese error salvaste a las mujeres de la Diosa. Eres poderoso y sabio, pero todavía no crees suficiente en ti mismo. No dudes. Y permíteme de nuevo hablarte en tus sueños para que entiendas lo que ella pretende. Déjame mostrarte un mundo antiguo, ya lo viste, ya te lo mostré la otra noche. Con otros guerreros, cerca de un poblado. Lo ves, eso es lo que fue, la matanza, lo que ya te mostré. Tu garra se detiene breves momentos ante la garganta de su víctima. Lo conoces, es tu compañero de juegos, tu amigo, tu hermano. Has estado a punto de matarle. Ahora recuerdas donde estás. Ese poblado es tu hogar. Esa gente tu familia. Y te han ordenado que los mates ¿Quién? Tú lo sabes.

Estas imágenes que te muestro son de un pasado que no viviste, pero pueden ser también de un futuro que sí vivirás. Tú eliges. Tú puedes pararla, Tú y tu manada. Para eso despertasteis.

Miro a los otros cachorros. La mujer hermosa y el salvaje están lejos, pero cerca. Ellos no me escucharan. La joven guerrera descansa y se agita en sueños. El joven feliz duerme tranquilo.

¿Y el hombre alto? Su mente escucha una voz del Espíritu. ¿Quién le habla? Sí, le conozco. Es Fenris. Le habla, le cuenta… y le enseña. Ya ha visto el final, quiere ayudarlo. Le muestra imágenes grotescas. Un río, una cascada. Y Él observa en lo alto. El hombretón quiere llegar allí. Avanza por el río. Algo flota en sus aguas. Una garra cercenada, una cabeza cortada, un brazo, trozos de vísceras arrancadas… y son de sus compañeros. Escucha a Fenris, muchacho, que Él quiere guiarte. ¿Qué harás? Él sigue avanzando, ignora los restos de sus camaradas. Quiere llegar al gran lobo de fuego. Fenris le mira… y le da la espalda.

¿Y el joven metis? Gruñe en sueños. Sé lo que pasa por su mente. Recuerdos de su otra alma. La habitación sin salida, las risas agudas y crueles… Y él le pide a la Diosa un último favor. Gaya llora, pero se lo concede. Y su mano, sólo su mano, se transforma. Él le da las gracias con fervor. Acerca su garra al pecho. Las risas callan, la Diosa no puede mirar. Él cree que ha fracasado. Y para él todo concluye…

Mis jóvenes cachorros,… mis grandes guerreros.


Tags: Manada_Luna_Fría

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