Lunes, 18 de mayo de 2009
Por Byjana @ 0:10  | Relatos
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Artemisa seguía a Demothy, que a su vez seguía a la lúnula. Pachiego caminaba al lado de Rastalf, y Lanegra se cogió del brazo de Gabriel. La primera vez que sucedió, en el sótano, no le había dado la importancia que merecía todo aquello. Todos, y más él que se fiaba de su olfato para “ver” el mundo, estaban engañados delante de las criaturas del Wyrm, cómo lo habían estado delante de Phillip. El metis sentía un nudo en la garganta. Normalmente era capaz de mantener la calma y mirar al mundo bajo un prisma de comprensión. Pero aquello no lo entendía. No le entraba en la cabeza cómo alguien había abusado de su ignorancia en algo tan serio cómo su verdadera naturaleza, su cometido. Sentía la rabia vibrando en su interior. Sintió las pulsaciones cómo recorrían su cuerpo, y tubo que hacer un gran esfuerzo para no regresar a su forma normal de guerrero. Intentó pensar en algo ajeno a esa sensación. Lanegra caminaba en silencio a su lado. Todas las mentiras que les había dicho de ella. Habían aprendido más en ese par de horas que hacía que la conocían que en los más de dos días con Phillip. Les había mostrado la Umbra, las sendas lunares, les había enseñado a ser una manada y les había mostrado a cada uno su misión. A él le había dicho que era un galliard, como Pachiego, pero el de la chapela era muy distinto. Él, desde que su memoria abarcaba, se había deleitado con las historias. Su mente racional había opinado que, ya que no recordaba los primeros años de su vida, tenía esa necesidad de cuentos, de vivencias para poder llenar el vacío. Pero había descubierto que no era así. Que las narraciones le gustaban por si mismas, porque era su destino y su don. Un narrador de historias. Lo que siempre había sentido que deseaba ser.

-Lanegra, -Le preguntó. Sintió el movimiento perezoso de la mujer a su lado, como si la hubiese sacado de unos pensamientos lejanos.- me doy cuenta que mi cometido es motivar y enardecer a mis compañeros con las historias que pueda contarles. Pero no conozco ninguna. ¿Quién me las puede enseñar?

-Tus viajes te llevarán a menudo a túmulos y manadas de todo el mundo. Pregúntales a aquellos galliard que encuentres en tu camino. Estarán encantadísimos de explicarte sus historias. –Le contestó.

-¿Y tu no sabes ninguna que me puedas contar ahora? –Intentó Gabriel.

-Vaya, -Rió Lanegra.- lo que yo te pueda contar carece del tono y el énfasis que le pondría un gran narrador garou. No creo que sea capaz de explicarte algo digno de un galliard como tú.

-Vamos… -Le rogó Gabriel.- Queda un trecho para llegar de nuevo a la discoteca. Me gustaría saber algo sobre algún garou importante o algo así.

-Me pones en un aprieto… tampoco se muchas historias… a ver… -Dijo pensativa la mujer. Gabriel sonrió, la había convencido.- Bueno, no es una historia épica, pero a lo mejor la encuentras interesante. Me acuerdo por algo que es bastante reciente… ¿ves? ¡Ya empiezo mal! –Se disculpó Lanegra.- ¡Te iba a contar el final! Empezaré como debe empezarse…

“Hace mucho tiempo, varios siglos, para ser exactos, un túmulo japonés fue asaltado y diezmado por unos malvados vampiros. Muchos guerreros garou murieron, y el túmulo se perdió. Pero bueno, al cabo de los años lo volvimos a recuperar y… ¡No, espera! Que esa es otra historia… Lo que quería contarte es sobre un cachorro de la manada que cuidaba el túmulo. Tendría unos diez años cuando se produjo el ataque de los vampiros. No se sabía todavía si el jovenzuelo cambiaria de forma o seria un parentela. Los vampiros lo secuestraron y se lo llevaron. No se que tipo de ritual o magia negra usaron con él, pero lo contaminaron con sus sangres muertas. El pobre chaval se dio cuenta que, manchado por el Wyrm, jamás nacería por segunda vez. Eso nunca lo perdonó.

“Lo trataban cómo a un esclavo, y él obedecía todo lo que le ordenaban. Pero en su fuero interno la semilla de la venganza había sido plantada. Su conducta para los vampiros fue tan ejemplar, que varios años después lo convirtieron en uno de ellos.

“Pero en su interior seguía amando a Gaya, y seguía odiando a su nueva familia. Así que les traicionó. Cuando contaba con la suficiente confianza de su maestro, el joven buscó a un garou. Le contó su historia y le reconocieron cómo al cachorro perdido del túmulo japonés. Él se ofreció a informar a sus antiguos parientes de datos confidenciales de los no-muertos. Tomó el nombre en clave de Sushi, cómo recuerdo a la comida que más le gustaba, y que por culpa de su condición vampírica no podría volver a probar.

“Desde entonces sirvió a los garou, en la clandestinidad, conviviendo con vampiros y otros seres antinaturales, para sembrar su destrucción desde dentro. Siempre había sido un gran aliado, ya que gracias a la información que él nos suministraba, podíamos mantener controlados a los vampiros japoneses.

-Hablas de él en pasado. ¿Los vampiros no son inmortales? –Preguntó Gabriel.

-No del todo, -Dijo apesadumbrada Lanegra.- yo le conocía y siempre andaba con pies de plomo. Sabía que un paso en falso lo condenaría. Pero aún y así le pillaron. Alguien le traicionó. De hecho, antes de ayer por la noche llegó de incógnito a Barcelona. Tenía que entrevistarse con Jordi Aullido en la Niebla, el alfa de la manada del Eterno Despertar. Aullido en la Niebla me pidió que fuera con él a recoger a Sushi por si surgía algún problema.

“Pero algo ocurrió que yo no había esperado. Ayer nos comunicaron que lo habían encontrado carbonizado, tirado en la playa de la Barceloneta. Enredada entre sus costillas ennegrecidas había una foto del encuentro de Sushi con Jordi Aullido en la Niebla, en el aeropuerto. No entiendo cómo pudo ocurrir. Lo delataron. Le perdimos.

-Mmmm… -Dijo Gabriel. Había llegado a pensar que las cosas no podían haber sido peores, pero se equivocaba.- Me parece que nosotros tenemos algo que ver… ¡Mierda!

-¿Eh? No te entiendo. –Dijo la mujer, oliéndose algo raro.- ¿Hay… algo que quieras contarme?

-Phillip. -Confesó Gabriel.- Nos contó que Aullido en la Niebla, como le has llamado, era un garou traidor y debíamos probar su relación con un vampiro japonés, que seguro que era Sushi. Le sacamos fotos y se las dimos a ella. ¡Nos engañó! ¡Vendimos a un aliado de los garou por creer en ella! –Notaba que la rabia bullía en su interior. Ardía en deseos de volver a encontrarse cara a cara con Phillip, de descargar en ella su impotencia, de hacérselo pagar.

-Pues… -Suspiró Lanegra.- …os ha metido en un buen lío.

-Lo que me ha contado Gabriel es sumamente grave. –Les dijo la mulata en cuanto salieron de la Umbra.- Si esto se llega a saber, la comunidad garou os perseguirá para daros caza, deberéis vivir en el anonimato y huyendo toda vuestra vida.

-¡Japuta! –Masculló Artemisa.- Pero, debe haber algo que podamoz hacer para enmendarlo ¿no?

-Lo que perdimos con Sushi es demasiado para que os perdonen y listo. –Dijo Lanegra, apesadumbrada.- Hay algo que podemos intentar. No puedo garantizaros que sirva, pero no hay otra alternativa.

-¿Qué propones? –Preguntó Demothy.

-Propongo que os entreguéis, que solicitéis ser juzgados… pero no por cualquiera. Hay un garou, poderoso e influyente dentro de nuestra gente, conocido por sus sentencias duras… pero justas.

-Y él… nos declararía inocentes ¿no? Porque en cierta manera lo somos ¡Ahíva la ostia, joder! ¡No lo sabíamos!

-Te voy a ser sincera, Pachiego. –Dijo Lanegra con voz grave.- Es probable que pida de vosotros el precio de la sangre, que se os condene a la pena capital. Pero hay una posibilidad de que os escuche… Y deberemos aprovecharla.

“El nombre de ese juez es Konietzo. Es un phillodox, conocedor de las leyes y sabio en la cultura garou. Fue el que dictó mi sentencia. Cualquier otro me hubiese condenado a muerte. Pero él me permitió vivir, a cambio de la soledad de los caminos del ronin. Además, sois cachorros de la Luna Fría, un regalo de Gaya, un milagro en estos tiempos oscuros. Quizá se lo piense dos veces antes de reclamar vuestra sangre. Si hay una oportunidad, esta pasa por ir a verle.

-Si tú creez en él, deberemoz probarlo. –Dijo Artemisa.- La alternativa no ez una opción.

-Tienes razón, -Opinó Demothy.- ¿Dónde podemos encontrar a Konietzo?

-Yo os llevaré ante él, aunque el hecho de regresar a su túmulo no me apetezca en absoluto. Si queréis, podemos encontrarnos cerca de la Catedral de Barcelona mañana a media tarde. Cerca de allí hay un túmulo de Roehuesos que podremos utilizar para partir hacia Noruega. Id a descansar y a cambiaros de ropa. Lo que nos espera será muy duro.


Tags: Manada_Luna_Fría

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