Lunes, 27 de abril de 2009
Por Byjana @ 0:02  | Relatos
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Los chicos, no muy convencidos al principio, empezaron a buscar su partenaire… Y se dieron cuenta que todos se acercaban a Rastalf. En medio de tosecillas incómodas, se juntaron entre ellos y el hippie se los quedó mirando. Demothy demostró su superioridad a Pachiego, y Artemisa a Gabriel. Los retos se sucedieron, y poco a poco los compañeros fueron animándose. Primero con algunas palabras, luego con risas y choques de manos. Lanegra sabía que no había nada mejor que competir con un compañero para que pasara a ser un amigo. Aunque lo tuvo bastante difícil contra Artemisa y Gabriel, Demothy se alzó con el liderato.

-Enhorabuena. –Le dijo Lanegra. –No es muy usual que un theurge sea alfa de una manada, pero tu sabiduría puede ser de mucha ayuda a tus chicos. Ser líder no es ningún regalo. Es un trabajo arduo y constante. Pero sé que lo harás bien. Tu tribu son los Uktena. En ellos reside mucho conocimiento oculto que quizá puedas utilizar en virtud de la manada. La Umbra no tendrá secretos para ti. Guíalos por caminos de luz en estos tiempos oscuros.

“Gabriel, –Algo cambió en su voz cuando se dirigió a él.- tú has quedado segundo. Acuérdate siempre que esto no es una derrota, es el sitio donde debes estar, donde mejor van a aprovecharse tus cualidades. Tú eres un galliard, un narrador de historias, un bardo. Pero también eres el beta de la manada. A tu cargo se le llama “el guardián”. Debes proteger al alfa ante todo, y recordar a tu manada historias de su pasado, y lanzar al mundo las historias de vuestras hazañas. Tu misión no es fácil, y más siendo un Caminante Silencioso. Sé que los tuyos siempre guardáis en vuestro interior las ansias de libertad y soledad, pero también sé que eres perfectamente capaz de llevar tu misión a cabo.

“Pachiego, -Le dijo, levantando el rostro para mirarle a los ojos.- tú también eres un galliard, pero algo distinto. Tu luna de nacimiento dice que debes ser el guardián de la tradición, y sobretodo debes guardar la tradición de la Letanía, nuestras sagradas leyes. Luego hablaré contigo de eso. Pero tus puños son fuertes y tus garras afiladas. Desciendes de guerreros poderosos, la Camada de Fenris. Serás un buen luchador en combate, sin duda.

“Artemisa, -Le dijo, paladeando el nombre con gran cariño.- tú eres una ahroun, una luchadora. Eres la defensora de tus compañeros. La manada debe ser lo primero, antes que tú, antes que nadie. Formas parte de las hermanas, las Furias Negras. Cómo las amazonas de antaño, sentimos en nuestro interior la necesidad de mostrar la valía de las mujeres. Y tú tendrás la oportunidad de hacerlo. Se fuerte y lucha siempre por la victoria.

“Y por último, -Dijo con una sonrisa tierna.- Rastalf. Tu arma más poderosa es el ingenio. Úsalo, porque tú serás el que mantendrá unida la manada. Tú debes ver aquello que falla, detectar los puntos débiles del grupo, hacerlos crecer de sus imperfecciones. Deberás también recuperar el buen humor y la hegemonía del grupo cuando todo vaya mal. Además eres descendiente de los Hijos de Gaya, y por naturaleza eres un sanador. Usa también ese don que te dio la Diosa en los momentos de necesidad.

Los chicos se miraron. En sus rostros se reflejaba la serenidad, la tranquilidad de tener un sitio, una causa. Lanegra sintió una punzada de añoranza de aquellos años que, junto a su manada, también había sido parte de un todo. En aquél momento alguien metió el dedo en una llaga que el tiempo no había conseguido cicatrizar.

-¿Porqué no te unez a nozotroz?-Preguntó Artemisa.

-Porque lo tengo prohibido. –Le contestó, con una mirada triste.- Cometí una afrenta contra la Letanía, y mi castigo fue el no poder formar parte de una manada nunca más. Me desterraron. Yo soy lo que llaman una ronin, un lobo solitario. –Intentó esbozar de nuevo una sonrisa.-Pero no hablemos de mí, hablemos de vosotros. Ahora habéis establecido los órganos de este gran ser que es vuestra manada. Ahora merece un nombre. Antes, Rastalf me ha dicho que habéis vuelto a nacer hace sólo dos días. ¿Es eso cierto?

-Sí, hace dos días despertamos todos juntos en casa de Phillip.-Dijo Gabriel.

-Tú… ¿también? –Le preguntó, suspicaz. Él afirmó con la cabeza.-Es muy curioso, porque tú llevas la marca del metis, eres ciego de nacimiento. Tu padre y tu madre debían ser los dos garou. Eso es una afrenta grave a la Letanía. Los descendientes llevan una marca, una deformidad que los distingue. A diferencia de tus compañeros, tú naciste crinos. ¿Recuerdas algo de tu pasado?

-No mucho. Hay una laguna que no puedo sortear. Sólo me acuerdo que, siendo ya mayorcito, unos parientes me llevaron con los que han sido mis padres. Es cierto que me siento más cómodo con mi cuerpo de guerrero, pero no recuerdo haber cambiado a este cuerpo antes de hace dos noches. –Confesó.

-Tus marcas son incuestionables, un metis albino y ciego. Además, tu nombre no me era desconocido. Yo creo saber algo más de ti que tú mismo, pero no soy yo quien debe contártelo. –Le dijo, pensativa.-Quizá tus aventuras te lleven hasta un galliard que te lo pueda explicar, porque yo no soy digna de contar la historia que lleva asociada tu nombre. Y con esa historia conocerás un poco más de tu pasado.

Gabriel ardía en deseos de saber que era lo que ella sabía, pero algo le dijo que debía respetar su decisión. No era el momento, no era el lugar, y en su fuero interno sabía que no estaba preparado para escucharlo. A su mente vino una imagen vívida del sueño que tubo la noche anterior. Una habitación sin salida. Un hombre torturado. Unas risas siniestras… Un escalofrío recorrió su cuerpo.


Tags: Manada_Luna_Fría

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