Lunes, 23 de marzo de 2009
Por Byjana @ 8:35  | Relatos
Comentarios (0)  | Enviar

Lanegra miró la sala. Había sido una encerrona. ¿Quiénes eran estos cachorros para que alguien se molestara en hacer eso? Eran todos muy jóvenes, e inexpertos... pero peleaban bien. Un cachorro de cada raza, uno de cada auspicio. Que curiosa combinación. Vio cómo los jóvenes resbalaban a su cuerpo humano, ella también cambió. Metió los pulgares en los bolsillos de sus tejanos mientras veía sorprendida que ninguno de ellos tenía la ropa dedicada. Los jirones de sus vestiduras yacían tirados por el suelo, no sólo de la sala en la que se encontraban, sino también por las escaleras por las que habían bajado. Se estaba haciendo vieja. ¡Mira que no haber reconocido como a una furia negra a la chica con la que había estado tonteando! Sonrió para sus adentros. Ella tan vieja y ellos tan jóvenes... Era una situación curiosa. La escuchó hablar con el chico de la trenza.

-Demothy, que ez buena tía, ¿zabez? Noz ha ayudado, ¿no lo haz vizto? ¡Ha peleado a nueztro lado!

El chico de ojos soñolientos y cabello enredado ratificó con un movimiento de cabeza.

-Oye, -Le dijo Lanegra a la chica.- estoy un poco perdida ¿me podéis explicar quienes sois vosotros y que ha pasado aquí?

Uno de los chicos había cambiado su cuerpo a la forma animal de lupus. Su pelaje era albino, y pudo ver el él la marca del metis. No, no podía ser que...

-Pues hemos venido aquí porque se nos encomendó la misión de entregar este maletín a estos... -Demothy señaló los restos putrefactos del suelo- ...a ellos.

El chico de la cresta tomó uno de los botellines del maletín que habían quedado esparcidos por el suelo.

-Al abrí er pote este se ha empezao a joler a rosas y el tufo se las ha pirao.

-¿El olor... del Wyrm? -Preguntó el indio.-Entonces ¿quieres decir que aquí apesta, lo único que no lo podemos notar porque huele a... eso?-El de la cresta afirmó con la cabeza.-Entonces... esto no ha terminado aquí.

Empezó a buscar por el suelo. Encontró un trozo de tela de una de las batas que llevaban los seres. Parecía limpio. Se lo enrolló en la cintura cómo una especie de taparrabos.

-Me voy arriba a buscar un cubata.-Dijo.

-¿Que dice que va ha hacer qué?- Pregunto Lanegra al chico de rastas.

-Que se va a pillar un cubata pa hacer una conga.

-¿Cómo?-Cada vez entendía menos. Esos chicos eran sorprendentes.

-¡No lo llames así!-Le recriminó el de la trenza.-Se llama ritual de purificación.

Ah, pensó, es un theurge, debería haberlo imaginado. Y vio cómo desaparecía escaleras arriba. El chico de la cresta se acercó a la furia negra.

-Artemisa,-Le dijo.-píllate un pote destos, que tú tienes muchos contastos, pa que le echen un ojo.

-Tía, -le dijo el de los ojos soñolientos.- nos habían dicho que eras de los malos.

-Bueno, -le contestó divertida Lanegra.- depende de para quien. Sois muy jóvenes, ¿cuánto tiempo hace que habéis nacido por segunda vez?

El hippie se miró una mano, abierta. Con la otra y con profunda reflexión, doblo su dedo índice. Luego el corazón... y miró a la mulata:

-Dos... días,-dijo, satisfecho.- más o menos,... creo.

-¡Dos días! ¿Cambiasteis todos vosotros hace dos días? -Preguntó, admirada.

El perro albino aulló suave y sordamente. Movió su oreja izquierda. Sí, dijo en el idioma de los lobos, todos los que estamos.

-¡Siete! ¡Nada más que siete cachorros de la luna fría! No sabía nada de que hubiese ocurrido un milagro cómo éste ¿Lo saben los ancianos? -Los compañeros se empezaron a mirar entre sí, con expresión de no entender nada.- Bueno, ¿quién es el alfa?-Siguieron mirándose entre ellos.- El líder, ¡el jefe!... -Dijo, desesperada.

El lupus albino contestó, con su idioma de gruñidos y gestos: Supongo que debe ser Phillip.

-¿Y quién de vosotros es Phillip?- Bueno, parecía que la conversación empezaba a encaminarse.

-Disculpa, nadie de nosotros es Phillip, -Dijo la mujer que seguía en cuerpo de glabro, con voz siseante. Era la única de los cachorros que conservaba su ropa.- no ha venido, sólo nos da las misiones y nosotros las cumplimos

-¿Qué? ¿Qué tipo de garou envía a su gente a una pelea y él se queda en casa?

Es que ella no es garou, es parentela. Explicó el lobo.

-Zí, -Corroboró Artemisa.- dijo que no había zido bendecida con el don del cambio.

Se escucharon unos pasos bajando la escalera. Era el chico de la trenza. En una mano llevaba un vaso de bebida y en el otro un matojo de tela. El chico que llevaba una gran boina se acercó hacia él.

-¿Has ido de compras? ¡Ahivá la ostia! ¿De dónde has sacado todo esto, joder?

-Pues he hablado con un par o tres de personas... y les he convencido que es moda ir vestido como yo. Y me han dado sus ropas.

-¿Qué? -Lanegra se había quedado con la boca abierta. Artemisa la miró y negó con la cabeza en una expresión que venía a decir “no preguntes”. -¿Cómo es que no tenéis la ropa dedicada? -Otra vez la expresión de duda y las miradas. Puso los ojos en blanco. Era cierto que eran muy jóvenes, pero su mentor debería haberles explicado... ¡algo!

Unos cánticos entrelazados con aullidos empezaron a resonar por toda la habitación. El chico de la trenza había iniciado una salmodia que ella ya había escuchado en alguna otra ocasión. Encendió la bebida en el vaso de tubo que tenía en la mano, y con una ramita del tamaño de un palillo, empezó a bailar en círculos. Sus compañeros, excepto Artemisa y el chico de la cresta, se unieron a él. Hasta el lobo blanco, encaramado sobre sus patas traseras, bailaba y salmodiaba en idioma lobuno. Artemisa les dio la espalda.

-¡No lez conozco!-Murmuró.

-Ya, -Rió divertida Lanegra.- cómo al chico de la chapela...

-¿Pachiego? -Dijo Artemisa, luego recordó, enrojeciendo.- Bueno, entiéndeme, ez que penzábamoz que eraz del Wyrm y que corríamoz peligro zi nos dezcubríaz...

-¿Y quién os dijo tal cosa?

-Fue Phillip.-Sentenció el chico de la cresta, ominoso. Se hizo el silencio entre los tres, mientras de fondo la cantinela de los participantes en el ritual proseguía su curso.

-Artemisa, ya sé que a lo mejor me flipo, pero la chorva juele iguá que esto.-Le dijo, mostrándole un botecito ambarino. -Y esto tapa el tufo del Wyrm. ¿Pa qué crees que lo usaba?

-Drackk, ¿eztáz zugiriendo...? Ez una acuzación muy grave.

-Las brujas nos dijeron que si pasábamos musho tiempo al lado de un bicho del Wyrm... ¿No lo pillas?... ¿Y si hubiese sio una emboscada?

Lanegra no entendía nada. Eran realmente curiosos esos cachorros. Miraba divertida la danza de los otros, culminada por el lobo albino, y encabezada por Demothy, vestido con un harapo y con un cubata prendido en la mano.

-¡Una conga! -Rió la mujer. Lo había dicho el chico de rastas,... pero ahora lo había entendido.


Tags: Manada_Luna_Fría

Compartir en:
Comentarios
 


Advertencia: Todas las opiniones emitidas en este blog son hechas a título personal por cada uno de los autores originales de los artículos, así mismo, el contenido de cada artículo refleja únicamente las ideas y opiniones del autor original de la misma. Este blog no se hace responsable de los comentarios emitidos por sus visitantes y se reserva la potestad de moderarlos según sea necesario.