Jueves, 12 de febrero de 2009
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Me tumbé en la cama, agotado. En cuando sentí las sábanas cubrir mi cuerpo cerré los ojos y me dormí.

Al abrirlos de nuevo me encontré en la estación de Barberà, mi pueblo, esperando el tren. El metal del banco estaba frío bajo mis piernas, y la oscuridad y la calma habían inundado la pequeña estación al aire libre. Solo tenía un pequeño edificio donde se vendían los tiquets, al lado de dos andenes donde podías coger el tren hacia una dirección u otra.

Sin mirarme la mano me toqué la punta de los dedos contra el pulgar, empezando por el mas pequeño. Una costumbre que me había forzado a tomar cuando no estaba seguro de como había llegado a un sitio. Parecía tonto, pero para alguien que se abstiene escuchando música de su Mp3 o pensando en las musarañas mientras camina a cualquier sitio es un entrenamiento útil.

Meñique, anular, corazón, índice, pulgar. Tocados por el pulgar. Cuando sabes que tienes cinco dedos, esperas tocar cinco dedos, pero no, ya que tienes que usar uno de esos, tocas solo cuatro dedos.
Pero el subconsciente no es bueno con las matemáticas.

Estaba soñando. En cuando me di cuenta no paraba de darme cuenta de ello. Aunque eran, aparentemente, las dos o las tres de la madrugada, el reloj de la estación era ilegible. Algunos de los detalles de la estación estaban, por así decirlo, borrosos. Como si mi cerebro no se molestase en mostrar esos pequeños detalles.
Mi cerebro era un programador vago en Wii...

Tomé el control de la situación. Llevaba tiempo entrenándome para poder tener sueños lúcidos, y al fin empezaba a sacar resultados. Ahora que dominaba el mundo onírico, la imaginación era el límite.

Quería viajar, así que el tren llegó por mí y me subí a el. Estaba vacío, por lo que me senté en uno de los asientos con otros dos delante, esos diseñados para grupos de cuatro personas. Ya que no había nadie más en el vagón, apoyé los pies en el asiento de delante.

El tren arrancó y empezó a transcurrir, pasando de largo casas, pequeñas zonas de bosquecitos, fábricas y almacenes. Se detuvo en muchas estaciones vacías, pude ver los cines de Cerdanyola y las paradas mas “bonitas” de Moncada. Pronto llegué a la altura de Torre del Baró y ahí empezaron los oscuros túneles del subsuelo de Barcelona.

Ya que en Martorell no había nada que conociese, decidí que el tren se desviase hacia Blanes, en la línea 1. Sabía que eso era dirección contraria, pero leñe, era mi sueño, ¿no? Así que me quedé mirando la ventana hasta que la serpiente de metal salió a la superficie de nuevo. No tardé en empezar a ver el mar a lo lejos, donde el cielo se volvía de un azul algo mas claro. No tararía en amanecer.

En una de las paradas, no recuerdo cual, se subió una chica. Bajé los pies, avergonzado, y ella se sentó en diagonal a mí, justo en el asiento al lado de donde yo me había apoyado. Miraba al suelo del pasillo que quedaba a su derecha, mientras yo me enfrascaba en la ventana de nuevo.

Pasamos varias paradas mas en silencio. ¿Quien era? No, la verdad, no me interesaba quien era. La pregunta que tenía en la punta de la lengua era “¿que haces en mi sueño?”. Pero no conseguía soltar palabra. Era como si “me diese corte”.

Tras muchos minutos de ver el sol salir por el horizonte mientras mi cuerpo se balanceaba acorde al movimiento de las vías, nos detuvimos en la parada de mi habitación. Las puertas se abrieron y vi mi cuarto, desde la puerta. Ya era hora de volver al mundo de los vivos.

Me alcé para salir del vagón, pero la chica de mi sueño me sujetó de repente la muñeca, hablando por primera vez. Su voz era tímida, silenciosa, pero un poco desesperada.

        - Por favor, no despiertes. No quiero morir.

Quise recriminare su egoísmo. ¿Porqué tenía yo que molestarme por un producto de mi subconsciente? Pero de todas formas, parecía tan necesitada... Antes que pudiese insistir, ella se levantó, quedando a mi altura y susurrándome algo al oído a toda velocidad.

        - 41.407555936101076, 2.1785786747932434, 1410.

Sin darme tiempo a interrogar sobre el significado de eso, me empujó por la puerta, la cual ya pitaba la sirena advirtiendo que se iba a cerrar. Abrí los ojos, pegando un manotazo al despertador y apagando su molesta alarma. Los números palpitaban en mi cabeza...

Corrí al ordenador, encendiendo la pantalla y agradeciendo que lo hubiese dejado descargando esa noche. Abrí lo primero que me permitió escribir y aporreé el teclado numérico hasta que los dígitos se mostraron en pantalla. Enseguida me puse a investigar... tal y como, por algún motivo suponía, era una dirección. Unas coordenadas. Y el último número era una hora. Las dos y diez de la tarde.

Tenía que ir. Me vestí a toda prisa, me llevé un zumo y un trozo de pan a modo de desayuno y me lo zampé de camino al garaje. Era sábado, así que mis padres podrían prestarme uno de los dos coches. Corrí tanto que temía que me multasen, el pequeño GPS me iba indicando a donde virar, mostrando un mapa de las calles en su pantallita táctil.

Llegué. Eran las once y veinte... aparqué como pude y me bajé, esperando en el punto exacto que me habían dicho, gracias al GPS del coche, el cual tenía en la mano, pude encontrarlo sin problema alguno... esperé, consultando la hora una y otra vez... solo quince minutos... diez... cinco... ya era la hora...

Seguí esperando... cinco... diez... quince minutos...

¿La había matado mi despertar?
No... es que soñar con alguien no le hace real.


Tags: Historias_Varias

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Comentarios
Jueves, 12 de febrero de 2009 | 11:15
inspirado en estas tiras:

http://xkcd.com/240/
http://xkcd.com/390/
Jueves, 12 de febrero de 2009 | 15:53
Te lo vuelvo a decir...
Est? muy bien, me gusta y tal pero...
el final me parece tan soso y tan est?pido! >_<
Por Mastertuki
Jueves, 12 de febrero de 2009 | 16:25
Pues a mi me encanta, sinceramente. No se, me transmite algo... Algo que me llega.

A decir verdad, es una forma de escritura que nunca antes hab?a visto en Lizar, y con elo me refiero a cuando le ve?a escribir Etheris. En dos a?os ha cambiado su registro un huevo. Y mola.
Jueves, 12 de febrero de 2009 | 23:18
Me gust?, aunque la hubiese acabado diferente, la chica siempre puede volver si te vuelves a dormir!
Por Byjana
Jueves, 12 de febrero de 2009 | 23:34
Woha! Pos me amola lagartujo ^^!! A ver si nos escribes m?s historias Wiiii
 


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