Lunes, 01 de diciembre de 2008
Por Byjana @ 10:00  | Relatos
Comentarios (2)  | Enviar


-Ahora que estamos todos, permitidme que os explique ese extraño sueño que habéis tenido. –Les dijo la mujer del traje. Los ojos de Artemisa se abrieron de expectación. El sueño. Los otros también tuvieron la misma reacción. Ellos… ¿Habrían soñado también lo mismo? –Pero antes de todo, permitid que me presente, mi nombre es Phillip.

-Oye, Phillip,-dijo el hippie- peazo comuna más chula que tenéis montada aquí, ¿no?

-Bueno, Rastalf, no es una comuna, pero casi. Se trata de un piso franco de nuestra organización.-Le contestó la mujer de las gafas de sol. Mientras hablaba el de la cresta había levantado la mano derecha, muy sentidamente, hacia delante. Todos los presentes le miraron, extrañados.

-¿Drakk, te pasa algo?- Preguntó Phillip.

-Coño, chorva, ¡Es que has soltao “Franco”!

-Me refería a que es un piso al que podemos acudir si algún día tenemos necesidad de él.-matizó.

-¡Ah! -Apuntó Rastalf con aires de enterado. -Un picadero.

-Como os decía, -Dijo Phillip, ignorando el último comentario.-Os tengo que explicar muchas cosas. Ese sueño que todos habéis tenido esta noche no ha sido un sueño, ha sido real. Vosotros, desde vuestro nacimiento, sois Garou, o como suele llamarse, hombres lobo. Vuestra capacidad de transformación se despierta así, de golpe, en algún momento de vuestra adolescencia y, a partir de este momento, podéis controlarla y transformaros a voluntad. Mirad a vuestro compañero Gabriel. –Dijo, señalando al ciego.-Él nació de padre y madre garou, y por eso su forma natural es el cuerpo de guerrero. Podéis transformaros como él, en crinos, o como auténticos lobos, en la forma lupus. En medio hay dos transformaciones intermedias, la de glabro y la de hispo.

-¿Qué me eztáz diciendo, que yo zoy… ezo?- Dijo Artemisa señalando a la bestia blanca.

-Sí, esta noche te has transformado, te acuerdas, ¿no? -Artemisa lo recordaba perfectamente, su ira, su fuerza, su cuerpo poderoso… pero se negaba a creerlo.

-¿Podemos transformarnos cuando queramos?- Preguntó el indio.

-Claro, Demothy, sólo necesitas concentrarte en la sensación de tu bestia interior, conectar con tu lobo y el cambio se produce sólo ¿Quieres probar?

Una sonrisa se dibujó en su rostro. Artemisa estaba atónita. ¿Y Gabriel? ¿Dónde había ido? Alguien le tocó el muslo. Miró bajo la mesa y vio un perro, parecido a un husky siberiano que pelaje albino y ojos perdidos.

-¿Gabriel? –Preguntó ella.

El lobo contestó sacudiendo su oreja izquierda. No supo cómo, pero la joven le entendió: Sí. Mientras su mente se resistía a creerlo, su mano inconscientemente acarició el pelaje del lobo blanco.

-Que… pelo máz… zuave.-Le dijo, incómoda y sin saber cómo coger la situación.

Gabriel movió la cola e hizo un movimiento de hocico. Ella le entendió: Pruébalo, es muy cómodo este cuerpo. ¿Estaba entendiendo el lenguaje del lobo? Esto estaba pasando de castaño oscuro. ¿Es que era la única que opinaba que aquello era descabellado? Miró a Demothy, que le había parecido el más sensato. Abrió mucho los ojos cuando vio al joven indio con un brazo peludo tan grande como el resto de su cuerpo. Con sus afiladas garras sostenía su cigarro y le daba largas caladas mientras miraba los intentos de los demás para transformar su cuerpo. Rastalf, el hippie, estaba mirando muy admirado dentro de sus pantalones y la pija había crecido en altura y parecía asidua al fitness. Miraba con preocupación sus largas piernas mientras murmuraba algo sobre la fotodepilación. Esa debía ser la forma intermedia de glabro de la que les había hablado Phillip.

Bueno, pensó, voy a probarlo. Cerró los ojos y buscó en su interior algo que se pareciera a su “bestia interior”. Libertad, energía,… pero le vino a la cabeza una imagen que no esperaba. Retazos de un accidente, de hacía muchos años, un gran golpe, miedo y un grito… Y eso la devolvió a la realidad.

Abrió los ojos presa de una ira añeja dirigida a ese recuerdo, a ese momento que le arrebató a sus padres y a ella la condenó a ser el hazmerreír por las secuelas que todavía conservaba en la mandíbula.

-¡Todo ezto ez una gilipollez! Yo no me creo nada de ezto. No ze de donde habéiz zalido pero no voy a jugar a vueztro juego ¡Me largo de aquí! –Se levantó de golpe y todos los presentes la miraron atónitos. Cayo un pesado silencio que duró eternos segundos.

-Vete, -Le dijo Phillip.- pero cada luna llena te transformaras sin poderlo evitar. Si no controlas tu don él te dominará a ti y se volverá una maldición. Y quizá una mañana como hoy te despiertes al lado del cuerpo destripado de aquel al que más quieres.

-¡Yo no zoy como elloz! Te haz equivocado, Phillip, te agradezco el dezayuno, pero me voy a mi caza que tengo mucho trabajo que hacer.

-¡Cállate y escucha! –Tronó una voz. Una voz que no era humana. -¿Tú no has soñado esta noche? ¡Claro que has soñado, si no no estarías aquí! –Drakk, transformado en el cuerpo de crinos era realmente aterrador. Sus ojos hervían con la necesidad de sangre, sus venas pulsaban en sus enormes brazos, sus colmillos asomaban en una muestra de desafío que hizo que Artemisa retrocediera y se sentara de nuevo en su silla. -¡Esta tía parece muy enterada de toda esta mierda, así que debemos escuchar que es lo que tiene pa decirnos! Si luego te quieres pirar, mira tía, te piras y punto. –La mole escura avanzaba hacia ella. Cogió la silla en la que estaba sentada y la levantó como si fuera un papel. De un porrazo dejo a Artemisa y su silla sobre la mesa, volcando platos, termos y derramando el café. Aquello a Artemisa no le gustó nada. Su sorpresa inicial se transformó en una rabia cómo nunca había sentido. Aquel hombre en cuerpo de monstruo la había hecho enfadar de verdad. ¡Nadie se dirigía a ella en ese tono y menos un hombre! Su ira la cegaba y no se dio cuenta que la mesa crujía bajo sus pies, no se fijó en que el ponerse de pié tubo que curvarse para no golpearse con el techo, no escuchó que su voz había cambiado.

-¡No vuelvaz a hablarme nunca en eze tono, eztúpido! –Le dijo mientras su inmenso puño se abría y se cerraba. El crinos de la cresta dio un paso atrás mientras la observaba con una mirada aprobatoria. Al hablar su voz sonó tranquila y algo burlona.

-Ya no puedes decir que no crees ná de esto. ¿A qué mola mosquearse?

Artemisa se dio cuenta en ese momento. Su cuerpo de crinos, cubierto de oro y plata, enorme y palpitante de fuerza, le hizo caer en la cuenta de que Phillip, quizá, tenía razón.

Tags: Manada_Luna_Fría

Compartir en:
Comentarios
Por Rafa
Lunes, 01 de diciembre de 2008 | 15:57
"-Me refer?a a que es un piso al que podemos acudir si alg?n d?a tenemos necesidad de ?l.-matiz?.

-?Ah! -Apunt? Rastalf con aires de enterado. -Un picadero."


Joder que buena XDDDDDD

A lo mejor ser?a buena idea poner antes del inicio de cada cap?tulo un enlace al cap?tulo anterior, para ayudar a los no muy versados en el tema de los blogs (y a los vagos a leerlo) en el caso que pierdan el hilo de la historia.

Si a alguno le ha pasado, que pinche en el tag del final del texto para ver una lista de las entradas publicadas sobre la Manada de la Luna Fr?a. Es lo mismo que visitar este enlace: http://blogcindario.miarroba.com/tag/manada-luna-fria/
Por Byjana
Lunes, 01 de diciembre de 2008 | 23:48
Ahorica mismico lo hago baby.
 


Advertencia: Todas las opiniones emitidas en este blog son hechas a título personal por cada uno de los autores originales de los artículos, así mismo, el contenido de cada artículo refleja únicamente las ideas y opiniones del autor original de la misma. Este blog no se hace responsable de los comentarios emitidos por sus visitantes y se reserva la potestad de moderarlos según sea necesario.