Mi?rcoles, 22 de octubre de 2008

Mentiría si dijera “Lo sé” porque no lo he vivido en mis propias carnes el hecho de tener que ir con el concepto de bolígrafo por todas partes, en más de cinco sitios diferentes, simplemente porque la vida humana es efímera. No puedo atribuirlo a ninguno de los momentos de mi vida porque nunca me ha ocurrido nada parecido, así que mentiría.

De hecho, admito que al principio resultó difícil de entender coger las veinticuatro horas del día y verlas reducidas a unas pocas en las cuales es arduo expresar todo lo que uno ha hecho en unas pocas líneas de la mensajería instantánea. No podía verlo porque de repente pasaba de tenerlo todo a atrapar con un cazamariposas cada segundo de mi vida para no dejarlo escapar.

Mi vida se mueve, pero no tan deprisa, quizá porque soy bastante lento, quizá porque soy calmado, o quizá porque no me veo con la misma fuerza de hacer semejante heroísmo. Por eso, esperar a que salga en la pantalla el nombre se convierte en una especie de agonía: Es como si supieras que en la película de terror de turno te van a dar un susto y aun así contienes la respiración para recibirlo. La diferencia es que para mí en vez de ser miedo, es alegría.

Se nota por donde van mis tiros.

Y no puedo sin más mirarlo por todos lados y entender que ocurre, que lo entiendo, porque lo leí cuando se explicó y acepté sin más cuales son las complicaciones. Y, al igual que hace tres años, regreso otra vez a la situación en la que solo me rodean cuatro paredes y una pantalla con una página de procesador de textos en blanco trabajando sobre Sangrías, embuchados, encuadernaciones fresadas rústicas, y quinientos mil conceptos que solo me sirven para algo: Para desviar mi mente y no estar constantemente mirando el reloj. Pero esta vez es distinto. Esta vez no es un lugar frio, oscuro, apagado, desprovisto de vida. Soy un niño de verdad, como dijo pinocho cuando llegó la estrella a la que deseaba tanto.

He tenido que asimilarlo rápido, como un camaleón, para centrarme en lo que debo y no quedarme en el día de mañana con las manos vacías. No quiero, esta vez no ocurrirá. Estoy guiando mis pasos, como puedo claro, porque mientras tu tienes unas fuerzas que te empujan hacia atrás, yo tengo otras –aunque de menor intensidad. Así pues, las palabras llegan cuando pueden y se reparten en ambos sentidos.

Y me fastidia el hecho de que otras fuerzas ajenas a mi control se interpongan, haciendo que cada apagón, cada momento en que el router hace de las suyas, me encuentre otra vez aislado del mundo. En esos micromomentos –si no es que la compañía de la luz ha vuelto a meter mano donde no debe- me aferro al montón de espuma recubierta de forma sangrienta y pido una oportunidad más. Solo una: Al menos quiero que esos minutos realmente mi voz llegue a donde quiero.

A veces pienso que todo eso cansa, agota, con la paciencia al límite de su capacidad, destroza. Ir subiendo cada día esa cuerda de tareas de vez en cuando debe de costar. Ya lo dije, nunca he tenido una experiencia parecida, aunque debe de molestar saber que hay que hacer varias cosas al mismo tiempo y mantener el cerebro en ocho situaciones distintas. Solo quiero hacer entender que seguiré arriba de todo, con la mano extendida, para alcanzar aunque sea solo unas horas y haya que iniciar al día siguiente el camino otra vez, gritando, haciendo llegar mis palabras.

¿Triste? Quizá. Un poco. Pero me siento –muy- afortunado, tengo muchas cosas a las que aferrarme mientras espero arriba. Tengo que pensar en hacer una cosa yo para darla y ponerla en el bolsillo mientras se sube; tiene que haber algo, lo que sea, que no tenga un sentido explícito excepto para aquel al que se ha sido destinado. No quiero que nadie piense que me pongo pesado, todo eso lo entiendo. Ahora lo entiendo, ahora espero.

No apagues nunca la estrella. Es una más junto a las 120 que habrá que recoger, pero esa es precisamente la que más aprecio, y la que puedo ver hasta en la más profunda oscuridad (Mi peor enemigo. ) La galaxia nos espera, ¿Recuerdas?


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Comentarios
Mi?rcoles, 22 de octubre de 2008 | 13:50
Uh... es la primera vez que no s? qu? decir... De hecho, dudo haber entendido todo lo que has escrito, aunque tengo mis sospechas. En fin, sea como sea, al menos t? tienes algo por lo que seguir luchando y no te has convertido en un c?nico o un derrotista. ?Eh! esa es la mayor victoria

En fin, eso, que no s? qu? m?s decir No tiene remedio
Por Sharra
Mi?rcoles, 22 de octubre de 2008 | 14:43
Voy a ser sincera, no se si habre entendido bien, aunque entiendo o creo entender que hay alguien que es importante para ti y te anima a seguir, o eso creo haber deducido, bonita idea y bellas palabras.

Un saludo.
Por Gami
Mi?rcoles, 22 de octubre de 2008 | 16:10
Tio, has hecho que me recorra un escalofr?o... pero estos escritos me encantan.
Soy yo o el final es una frikada de mario galaxy? >.>U
Por Byjana
Mi?rcoles, 22 de octubre de 2008 | 17:17
??Tira palante y lucha nene!! T? ya sabes que tienes todito mi apoyo ?.?! Te fucking amo
Mi?rcoles, 22 de octubre de 2008 | 17:30
?Eso! ?Cuenta conmigo!

Gimli: ?Y con mi hacha!

Er... ?no deber?as ir a alguna pel?cula?

Gimli: Me siento muy solo...

(Paranoia producida por culpa de demasiadas horas trabajando patrocinada por Fanpy Corp. Mate m?s, Mate m?s sano, compre Fanpy Corp.)
Jueves, 23 de octubre de 2008 | 21:50
Sigue adelante! A veces los cambios (o inicios) pueden ser malos, pero al final puede no serlo (o no serlo tanto)

@Gami:
Yo tambi?n diria que el final es una referencia a Mario (en general)
 


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