Mi?rcoles, 10 de septiembre de 2008
Aunque no os lo creáis, el trabajo de teleoperador para una compañía como Guayphone es muy estresante. Este estado de nerviosismo se acumula y nos corrompe por dentro, hasta que, un día tiene que salir de un modo u otro. Seguro que más de uno ha tenido pesadillas con su trabajo, Yo también experimenté esa sensación y lo que me propongo es relatar mi "sueño" a continuación.

En mi sueño todo transcurría con normalidad. Llegaba a mi hora a cumplir con la jornada laboral. Observé que, en todas las centralitas, estaba adherido un contador con números que oscilaban del 1 al 5. La cara de mis compañeros reflejaba estrés. Algunos, en lugar de hablar de módulos y tarifas, contaban chistes o anécdotas a los clientes. La normalidad empezaba a perderse.

Busco un sitio para sentarme, donde también hay una medidor enchufado. Una vez allí, viene mi formadora y me dice que tiene que explicarme algo. La acompaño, muy extrañado, a la sala de formación.

Allí me explica que desde Guayphone consideran que los clientes se aburren mientras les atendemos y nos han mandado medidores de ponencias. Ante mi extrañez, la formadora me explica que las ponencias son el grado de diversión del cliente y que los aparatos que hay adosados a las centralitas son los medidores que indicaran cuanto se divierte el cliente. Extrañado le pregunto que si el cliente no se divierte, que podemos hacer y ella me responde que eso no es problema de Guayphone ni de ella y que nos apañemos, porque como el medidor puntúe por debajo de 3'5 la llamada tendrá un 0 como calidad.

Aturdido por esas circunstancias, la formadora me indica que vuelva de inmediato a trabajar. Ya sentado e intentando asimilar lo que me han dicho, me entra la primera llamada. El medidor se pone a 0. El cliente me solicita un código PUK. Se lo facilito como siempre, sin más problemas. O eso creía, porque entonces se acerca la supervisora de coordinación y me empieza a meter bronca porque el cliente no se ha divertido, ya que el medidor de ponencias sigue marcando 0.

Sudoroso, y aún pensando en las ponencias, desperté rezando para que una situación así no se dé nunca, porque si no, mejor no pensar en lo que acabaríamos haciendo en lugar de atender a los clientes.

Os devuelvo la conexión.
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