Mi?rcoles, 03 de septiembre de 2008

Primeros de mes. Nuestros sentidos se agudizan. Nuestros nervios se mantienen en tensión. Nos asalta constantemente un pensamiento, más bien, una pregunta “¿Qué hacemos trabajando de teleoperadores para Guayphone cuando podríamos montar una agencia de investigación y hacerle la competencia al mismísimo Hercule Poirot?” Por doquier, y sin que nadie nos lo pida, descubrimos infidelidades y engaños varios.

Los cuernos están a la orden del día y parece ser que la discreción no es algo que suelan conocer los clientes Guayphone. Os lo explicaré. Hoy por ejemplo he descubierto una infidelidad en toda regla: Pista número 1: Me entra la llamada de un hombre que, tras recibir la factura, comprueba que hay 64 mensajes cortos y varias llamadas a un número que no reconoce (¿Sospechoso no?). Pista número 2: Las llamadas y mensajes han sido realizados desde el teléfono de su mujer (Aquí algo empieza a oler mal) y Pista número 3 (Definitiva donde las haya): Quien responde al teléfono es un hombre que corta la llamada al oír la voz de otro hombre.

El señor que me ha llamado insistía en reclamar estos importes. Yo, sin sacarle de su mundo de felicidad, le he pasado con el departamento de reclamaciones para que fueran ellos los que le dijeran que no procedía reclamar.

Pero lejos de lo que pueda parecer, esto no es un caso aislado. Hace solo un par de días a una compañera de trabajo la llama una mujer que quería reclamar. También había recibido la factura y, en la línea de su marido, aparecía un concepto que no reconocía. Este concepto eran unos mensajes recibidos del “Club Sexy”. La mujer defendía aferradamente al marido, diciendo que él no se había suscrito a ningún servicio y que nunca había recibido ningún tipo de mensajería pornográfica. Pero obviamente (y como solemos decir unas 2000 veces al día) el proceso de facturación es 100% fiable.


Pero no es el único caso de “sexo telefónico” que he podido encontrar. Al poco de empezar a trabajar de teleoperador, otra mujer me llamó queriendo reclamar que su hijo, de nuevo años de edad y que según ella no sabía enviar ni abrir los mensajes, estaba suscrito a una alerta porno, porque algún graciosillo de Guayphone se lo había activado sin permiso (algo que no podemos hacer).

Y hablando de hijos que engañan a sus padres. No hace mucho tampoco, a otra compañera del departamento, un hombre la llamó preguntándole sobre un concepto en su factura que incrementaba en 50€ el coste de esta. En el recibo aparecían diversos “Pásame saldo” y el cliente no sabía en que consistía éste servicio. Mi compañera le indicó que lo que le permitía el “Pásame saldo” era que una línea de contrato prestará dinero a una de prepago. Fue entonces cuando el padre reaccionó, dándose cuenta que la línea que recibía su dinero, sin su permiso, era la de su hija.

  Y otra de hijos (la última por hoy). Hace un par de meses, un señor quiso reclamarme una elevadísima factura (casi 400€) porque no reconocía las llamadas realizadas durante varias horas a un número en concreto. Tras informarle de que las llamadas fueron realizadas desde el teléfono, al hombre se le escapó decir “Es imposible que MI HIJA haya llamado tanto” para añadir después “Es que cuando llamo yo, me sale UN CHICO JOVEN, al que no conozco de nada”. Por suerte para mí, aquel hombre pidió hablar con un superior y me deshice de él (porque seguía emperrado en la inocencia de su hija) pero estuve por sugerirle la posibilidad de contratar el “Módulo Favorito” para que las llamadas que su hija realizaba a su (seguramente) nuevo novio, le salieran más económicas.

Como veis, siendo teleoperador descubres más tramas que si fueras el mejor amigo de Conan Edogawa. Así que, por favor, si queréis
engañar a alguien (sois unos impresentables) sed un poco más discretos y si sois vosotros los que estáis siendo engañados, tened un poco más de vista y no llaméis para reclamar.

Buenas noches.


Tags: Llamadas_Insólitas

Compartir en:
Comentarios
 


Advertencia: Todas las opiniones emitidas en este blog son hechas a título personal por cada uno de los autores originales de los artículos, así mismo, el contenido de cada artículo refleja únicamente las ideas y opiniones del autor original de la misma. Este blog no se hace responsable de los comentarios emitidos por sus visitantes y se reserva la potestad de moderarlos según sea necesario.