Veníamos de Diagonal Mar. Caminábamos felices y contentas, hablando de la vida y esas cosas, cuando de repente, tuve la absoluta necesidad y urgencia inmediata de un lavabo...viendo que
la zona que no era muy alegre,no contaba con comercios apropiados y que la hora, (casi las doce) no acompañaba, decidí pedirle, o mas bien rogarle a Plebe que fuésemos a un bar cercano, regentado por un hombre de raza china, (dato necesario para después) y pedir lo que fuese para disimular.
Bien, entramos,y en el momento de la entrada había tres señores mayores, o cuatro, que tanto no me fije, en el interior del bar, y escuchaba de fondo unos gritos a los que en aquel instante no di importancia alguna...pedí una coca-cola de pasada y deje a Plebe allí...una vez mas centrados mis pensamientos en el mundo terrenal, me di cuenta de que los gritos habían aumentado en intensidad y que dichos gritos venían a decir, que un perturbado, loco, drogadicto o las tres cosas tenia la sana intención de apuñalar a alguien, mientras que las otras airadas voces obedecían a individuos masculinos que trataban de disuadirlo.
Me preocupé. Pensé en Plebe allí sola y asome la cabezota con precaución., para ver a un señor recio y viril que me hacia señas de que saliera, mientras el y otro señor, no menos recio y viril trataban de empujar a una especie de psicópata con navaja al lavabo de hombres.
Salgo...¿y que me encuentro? ...
A plebe leyendo tranquilamente el periódico y quejándose de que Laporta ocupaba demasiada portada y que en cambio al drama de los refugiados no se le daba crédito...
Yo si que no daba crédito.Exámine brevemente la escena. A unos dos metros detrás de ella, un tipo que blandía una navaja decía que se la clavaría al primero que viese, mientras inocentemente se quejaba de Laporta...
Cogí la coca cola y creo que ni pagué, y conminé a Plebe a dejar de inmediato el periódico y largarnos del sitio en que los parroquianos habían desaparecido y lo curioso...era que se puso a doblar el periódico con parsimonia, mientras mis ojos no podían creer lo que veían..
Una vez fuera tras meter prisa pregunté: "¿Es que no oías los gritos?" Y me contesta "Si, pero como hablaban en chino..."
El único individuo chino no abrió la boca.