
Suena el teléfono.
Con mi voz angelical doy el nombre del servicio de renting para el que trabajo (alquiler a largo plazo de coches para corporaciones) y una voz seria, recia y viril me dice:
"Solo llamo para informarle de mi muerte"
Tras un pequeño silencio, indago en si he escuchado bien, y un cliente, extremadamente correcto, con voz de cultura y nivel alto, me anuncia que como no le he dado (según el, yo, personalmente o mis compañeros en persona porque le odiamos) autorización para cambiar las ruedas (en realidad no se la ha dado el banco) pues que se va a matar por ahi y que solo llama para decir que la culpa será mia y que por lo demas me desea buen fin de semana, (mejor que el suyo porque estará muerto) , que tambien desea que haga buen tiempo para que pueda ir a la playa antes de arrepentirme por su muerte, y que por si fuera poco mandará un mail para informarnos de dicho evento.
Tras unos segundos mas de desconcierto le ofrezco llamar el lunes para solucionar lo de las ruedas, y el me contesta que no importa, que el se tiene que ir de vacaciones y se va a ir, pero que yo tengo que ser muy consciente de que morirá.
Acto seguido, me da las gracias por mi amabilidad, me confirma el mail y cuelga, deseandome toda clase de fortunas.
Aun no me habia recuperado cuando entra otro cliente y me dice que en una discusion con su novia arrancó el gps con la sana intención de tirarselo a la cabeza y que si eso lo pagamos nosotros...
Lo que digo siempre, están todos locos.
Para conquistar el mundo primero hay que conquistarse uno mismo