Hoy he ido a ayudar a mi abuela en el trabajo, más que nada porque para limpiar la cocina de la casa donde se encuentra es algo así como jugar al parchís con su vida y encontrarse cayendo a 7 pisos de altura (Es un ático y la escalera no es muy estable) no debe de molar mucho.
Así que me he puesto a limpiar cristales, momento en que he visto, en la azotea del piso de enfrente, algo alucinante: Un tío delgado desnudo limpiando. No me ha sorprendido el hecho de que estuviera desnudo, si no... ¡Que estaba limpiando! Ahora en serio, sí, desnudo, como Dios lo trajo al mundo, y con media ciudad que le podía contemplar. Lástima que no tuviera cámara, porque encima es de los que le gustan a Plebe... Ahora tendré que invitarla a Kebab para compensarla.
Pero lo bueno es que la chica de al lado... ¡También! Yo estaba flipando. Ni por asomo pensé en la estúpida teoría esa de la cámara oculta pero... Joder, casi casi que me lo debía de plantear. Lo bueno es que encima no estaban precisamente lejos e imposibles de ver. No, no, bien cerca, a solo una acera de distancia, que dijéramos.
La crisis afecta mucho.