Calvície: ausencia de pelo en una, varias o todas las partes del cuerpo, que puede ser provocada por múltiples causas. Las alopecias en su conjunto representan más del 8 % de las consultas en dermatología.
Pues sí, me uniré de aquí a unos años (Concrétamente, unos 10 años) a ese grupo de personas que no tienen ni un puñetero pelo o, en su lugar, una bonita bola de billar. Ahora mismo estoy pensando en aplicaciones que podía darle: Imaginaros la de luz que me ahorraría en casa si me enfocara a mi mismo con una linterna en la cabeza. Lo mismo podría encender estadios de futbol.
Así que para retrasarlo, el médico me ha recetado Minoxidil, una proteína que teóricamente es para gente con presión sanguínea pero que también sirve para el pelo, aunque lo bueno es que, en este punto, no tienen ni idea de como puede realizar semejante efecto (Es decir, me están recetando algo que científicamente no saben como puede suceder). Esta noche, hablando con mi abuela, ha ocurrido algo bastante curioso. Estábamos hablando de cada cuanto me lo tendría que aplicar, porque en ese momento, no me acordaba:
Abuela: ¿Cuanto te lo he puesto?
Master: A las 9... Así que mañana me lo tendrás que poner también a las 9.
Abuela: ¡¿A las 9 también?!
Matser: Sí... Es cada X tiempo, ¿no?
Abuela: Sí, cada doce horas... Pues tendré que levantarte a las 7 y media.
Master: (Extrañado) ¿Cada doce? Me extraña, ¿Eso no es DEMASIADO?
Abuela: No se, el prospecto dice cada doce.
Master: ¿El prospecto? ¿Pero porqué sigues el prospecto? ¡Si lo que hay que seguir es la receta del médico!
Y ya me véis corriendo por el pasillo para echar un vistazo. Obviamente, era cada 24 horas y no cada doce. Menos mal que me dí cuenta, o acababa con una melena de león a lo Afro que ni BoBoBó...