Lunes, 05 de mayo de 2008

Debo sincerarme y sufrir la ira de millones de segueros que cuando lean esta declaración tendrán ganas de cortarme las venas y luego arrancármelas para exponerlas al mundo: Nunca me gustaron los sonics. A día de hoy, de hecho, me convencen según que juegos: No me lanzo a por todos, y suelo mirarlos con algo de desconfianza, pero si han pensado en gente como yo que nunca ha tocado ni uno, entonces, tienen mi aprobado.

Es por eso que, dos años después, creo que ya tengo capacidad de juzgar Sonic Adventure. Apareció en 1999 para Dreamcast, y su nombre proviene en un princípio de un intento de hacer un juego de rol sobre el erizo azul, después de la moda que se había impuesto sobre este tipo de juegos como FFVII. Sin embargo, las ganas de competir con Nintendo acabaron por convertirlo en un plataformas del cual solo se guarda el nombre original. Es, por lo tanto, el primer juego de Sonic plataformero en 3 dimensiones tras los fracasos de Sonic R y el mas sonado Sonic X-Tremme que nunca vió la luz fruto de las disputas internas entre SEGA América u SEGA Japan, así que, si me permitiis, lo juzgaré como tal.

La adquisición del producto fue a raíz de Lizar que, en uno de nuestros paseos por Barcelona, me contó su argumento y, convencido, fuimos a la Fnac y lo compré por 9,99€. No tenía muchas esperanzas de que arrancara en Darkdream dada la velocidad que suele cojer el protagonista, menos pidiendo una tarjeta DirectX9, pero me sorprendió la facilidad con la que se movía todo, sin caídas de frame-rate, y con tiempos de carga nulos: Toda una delicia.

Sonic Adventure nos explica la historia de Sonic en Station Square. En un principio, quiere pasar unas vacaciones, pero la situación se frustra tras un ataque inicial causado por Chaos0 y la aparición de una emerald encontrada por Tails. Tras descubrir que Eggman está detrás de todo eso, pide ayuda a su más fiel compañero y, junto con Knuckles (tira y afloja), empieza a investigar cuales son sus nuevos planes. A esta aventura se le unirá Amy en su primer cambio físico tras la aberración anterior y quedando como canon finalmente (Podéis ver la versión anterior y la versión moderna) ; Gamma, un robot de Eggman, y Big, un nuevo personaje en la saga que no ha pasado ni pena ni gloria.

La primera impresión que podemos recibir tras el combate con Chaos puede ser, a estas alturas, bastante vomitivo para los Graphics-Vore, y es que estamos hablando de un juego del año 1999 con unos gráficos que tienden a estar entre Sega Saturn y la misma Dreamcast. Los modelados son correctos (Más aun en la versión DX de GameCube y PC) con un antialiasign algo modesto, texturas decentes, y movimientos bastante bien implementados, sincronizados, y que van a juego con lo que hagamos con el mando. Las luces influyen en los diseños con un estilo que sin dejar de ser un poco desfasado, para la época cumple.

Sin embargo, lo más importante que podemos encontrar es que sin duda su motor gráfico (El cual ha sido usado incontables veces) hace del juego ligero de llevar. Los escenarios están repletos de detalles, pero son grandes, y cuando alcanzamos cotas de velocidad enormes, no notamos ninguna caida de cuadros por segundo ni ralentizaciones. Además, las versiones de PC y GameCube verán mejorada esta opción gracias a que con los nuevos chips gráficos, se pudo aumentar la velocidad de 30fps hasta 60fps.

La calidad gráfica hace que el diseño de los escenarios sea ideal. Son pequeños, pero nos permiten memorizarnos cada uno de ellos y a buscar caminos alternativos cuando lo jugamos varias veces. Además, la alta variedad de texturas implica que cada uno de ellos posee ambientaciones diferentes, algunas claramente influenciadas en la saga original de MegaDrive, como por ejemplo el nivel del casino, o el del parque de atracciones. Sin embargo, no prestar atención implica no encontrar cierta entrada, algo muy común que nos puede pasar en Mystic Ruins, pues las paredes no son todo lo detalladas que debería.

A todo eso nos acompaña el apartado sonoro, una delicia. Las melodías están muy bien trabajadas y son variadas, trabajando con el estilo de cada uno de los personajes y al mismo tiempo adaptando cada uno de esos estilos con el nivel que le toca. Así, es raro que escuchemos la misma canción cuando cambiamos de personaje (Excusando a Sonic y Tails, los cuales casi siempre van de la mano). Los efectos sonoros cumplen, aunque muchas veces se nos van a hacer repetitivos algunos como los efectos ambientales añadidos en Mistyc Ruins.

La inclusión de seis personajes en una misma historia no es fruto de un guionista aburrido y sin saber como mantener la trama con un solo protagonista: La principal característica del juego se basa en que podremos jugar con los seis personajes, viviendo la misma aventura a su manera, y pudiéndole elegir cuando queramos. En un principio solo se nos dará a Sonic justo después de crear la partida, pero a medida que nos crucemos con el resto de los personajes, estos se irán desbloqueando y apareciendo en el menú principal, pudiendo salir de la partida y eligiendo la de otro personaje cuando nos plazca. El desbloqueo de los seis personajes se produce a los veinte minutos, así que no es precisamente un proceso lento.

Esta opción es, sin duda, la más agradable. Si nos aburrimos de estar corriendo con Sonic (aunque ya se verá a continuación que es bastante complicado que pase eso) podemos salir de la partida y elegir a cualquiera de los otros seis. Además, así podemos ir desentrañando más secretos, y desbloqueando logros que luego se canjearán automáticamente por juegos de la Game Gear que serán emulados dentro del mismo CD, ideal para nostálgicos o para tomarnos un Kit-Kat si nos aburrimos siempre de ir pasando de Station Square a Mystic Ruins y viceversa.

Algo que nos puede dar miedo de esto es, sin duda, el tema de los controles. Sonic Team pensó en ello, y, debido a que todos los personajes se entrecruzan en algún punto del argumento, hace que la mayoría comparta nivele y, por lo tanto, deben poseer movimientos similares, aunque algunos tienen alguna propiedad que hace destacar por encima del resto y que será la clave fundamental a dominar si no queremos morder el polvo. Por ejemplo, Sonic puede correr por encima de una hilera de anillos, y eso nos ayudará a pasar de un trozo del recorrido a otro, pero Knuckles tiene la capacidad de planear y engancharse a casi cualquier pared, lo que nos permitirá recoger los cachos perdidos de la Master Emerald con facilidad. Pero en general, todos saltan, caminan, corren, y apenas usan más de dos botones.

Los objetivos de cada uno diferirán bastante dependiendo del nivel en el que nos encontremos, pero generalmente, Sonic tiene que recorrrerlos a gran velocidad; Knuckles debe buscar trozos de Master Emerald con su sensor; Tails, el zorro favorito de muchos, tendrá que recorrer prácticamente los mismos niveles que su compañero, con la diferencia de que deberá llegar a la meta en todos ellos antes de la propia CPU, consiguiendo tiempos mejores; Gamma será un shooter en tercera persona muy fácil de controlar, Amy tendrá que resolver puzzles plataformeros, y Big -nuestro GRAN problema- se dedicará a la pesca.

Pero otra de las características que nos encontraremos es la diferencia que hay entre los Adventure Field y los Stage Field. Los primeros son tres mundos a elegir, que se van desbloqueando según vamos avanzando, y que agrupan a los segundos. En cualquier momento podemos ir de uno a otro y repetir los niveles que hemos hecho anteriormente tantas veces como queramos gracias a la opción de Objetivos. Cada vez que volvamos a entrar en un Stage Field, el objetivo cambiará si hemos completado el anterior.

Lo que sin duda es la gran ventaja del juego, es, también, su gran lastre. No todos cuentan con el mismo grado de protagonismo, lo que hace que mientras unos se vuelven indispensables para contar la historia, otros son puro relleno que pueden volver histérico en algún que otro momento. Se podría decir, a grandes rasgos, que los realmente importantes son Sonic, Knuckles y Gamma, mientras que los que apenas contribuye a darnos más detalles (Y por lo tanto, a aumentar de forma ilógica en algunas ocasiones a la duración del mismo) son Amy, Tails, y Big. Big, es, sin duda, el que ha quedado en el olvido, y con razón. El juego tambalea con la inclusión de Amy (Personaje que apenas corre y cuyo comportamiento dan ganas de meterla un par de ostias bien dadas) pero el gato azul es estúpidamente inútil.

Centrándonos un poco en él, podemos decir que sus niveles son minijuegos de pesca mal hecho, poco precisos, y que sin duda no tienen sitio en un juego plataformero. Cierto que Gamma ayuda a marcar la diferencia con la mayor parte del disco, pero mientras que ese explica el porqué de algunas cosas que ocurren desde los ojos inexactos de Sonic, Big no explica nada. Simplemente se dedica a pescar a su compañero ranucho hasta cinco veces, quedándose luego renegado a la nada y viendo mermada su utilidad a cero. En definitiva, una enorme carga espiritual que vamos a tener que sufrir si queremos ver el verdadero final del juego.

No es la única pega que notamos. La otra, si hemos sido asiduos a jugar a la saga Super Mario Bros, es notar que está muy influenciada en esta, sobretodo en Super Mario 64. El sentido de "sonic" en su palabra se pierde claramente en el segundo nivel, y no se recupera hasta llegar al noveno, de tal forma que apenas lograremos correr todo lo que queramos, pasándonos el día saltando de enemigo a enemigo cual fontanero rojo con peto que digamos -usando el Homming Attack, un ataque teledirigido bastante megacañas que, si nos despistamos, podemos acabar fuera de nivel. Para los que nunca hemos seguido al erizo, esto sin duda ayuda, pues es una buena entrada para conocer el resto de su saga.

El puntazo del juego, no obstante, está escondido. No sigue el argumento, pero son protagonistas de ellos, y han nacido en esta entrega. Son cariñosos, adorables, podemos jugar con ellos, y hay que cuidarlos, pero solo cuando nos apetezca, pues para ellos el tiempo transcurre de forma diferente. Se llaman Chao (Viva la originalidad de SEGA... ) y son unos seres que hay que cuidar y amaestrar, y que podemos  acarantoñar con cualquiera de los seis personajes a elegir. No es ninguna revolución, pero se agradece y se hacen de querer.

Mi nota es, por lo tanto, un 8. Peca de falta de originalidad y lo de Big es enormemente un traspiés tremendo que por suerte Sega nunca ha vuelto a cometer, pero sin duda es un título recomendable. Eso sí, si cojeis la versión de PC, recordad que los dos discos deben de estar en las dos lectoras, o no funciona.


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Comentarios
Por Svart
Lunes, 05 de mayo de 2008 | 22:48
Dios... te has extendido de lo lindo...
Corroboro lo dicho, big es UNA INUTILIDAD. El juego me gust? MUCHO cuando cierto lagarto me lo prest?, pasandomelo muy rapidamente, hasta que llegu? a Big. Solo tuve el valor de pasarmelo, aparte de haber recibido ciertos consejos para agilizar la captura de su inutil anfibio, por que queria ver el verdadero final.Stop.
y los chao... tengo el Adventure 2 y de verdad, son extremadamente entretenidos. Mucho m?s que las fases de Tails. Mucho m?s que las fases de Knuckles.Stop.
La nota creo justo dandole otro 8 y, sintiendolo mucho para su sucesor, es mucho mejor que este.
Martes, 06 de mayo de 2008 | 0:46
Pues a mi me gust? bastante mas SA2
Igualmente, ambos son buenos juegos, y el 8 me parece buena nota para SA1
Por Tetechin
Viernes, 09 de mayo de 2008 | 15:40
buena review, las cosas claras, es un gran juego pero no se merece un 10

la primera vez que lo jugu? me quej? mucho de que en las revistas lo hab?an puesto en plan dios y diciendo que los personajes parec?an vivos movi?ndose y hablando... si se puede considerar "vivo" al bailecito q ten?an todos y a esas bocas desencajadas mientras hablaban...

el problema de Big es que o te gusta mucho, o lo aborreces mucho XD esperemos el cambio q bioware prometi? para el sonic chronicles...
 


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