Como el santo de mi hermano se acerca, mi prima me pidió que echara un vistazo a la tienda de discos a ver si tenían el último disco de Tokyo Hotel para regalarle. Me he puesto la chaqueta, y he salido a la calle. No más allá de una esquina, me he encontrado un crío corriendo como un desesperado, de no más de tres años. Como he visto que se acercaba a un semáforo en rojo, lo he detenido al momento.
Se me acercó una mujer, que también iba haciendo la maratón, y yo, haciendo 1+1=2, pensé que era su madre. Sin embargo, esta me dijo que no, que simplemente iba por ahí hasta que ha visto al chaval corriendo y que lo ha perseguido DURANTE TRES TRAVESÍAS. Flipando, entre los dos averiguamos su nombre, su edad, y viendo que tenía las manos llenas de tierra, la buena mujer decidió cogerlo y llevarlo al parque de aquí al lado.
Después de volver de la tienda, como me picaba la curiosidad, decidí ir al parque a ver que había pasado. Para ir allí desde mi casa hay que pasar por delante de una guardería. Después, hay una especie de fábrica y más tarde una puerta con vallas que da acceso al interior de la manzana.
Pues bien. Delante de la guardería, hoy había una profesora delante. Yo, que en ese momento no conecté nada en mi mente, la ignoré y avancé hasta la puerta del parque, momento en que salieron unos críos los cuales, al seguir con la mirada, vi como se acercaban a la profesora. Esta les preguntó: "¿Le habéis encontrado?" y ellos "Sí, ya vuelve" Yo, alarmado ya por la situación que me estaba imaginando, me acerqué y le pregunté si estaba buscando a un chaval de X años que respondía al nombre de X. La profesora me dijo que sí, y yo le respondí que una mujer y yo lo habíamos encontrado tres calles más allá y que lo había devuelto al parque. Sin embargo, el chico apareció detrás mío, con unas cuantas madres con muy mala ostia, aunque no avisté a la mujer que lo había recogido.
Y en ese momento, lo enlacé todo.
Esa guardería tiene la puerta de atrás conectada al parque interior, el cual usan a veces por las tardes. Por lo visto, el crío logró escaparse de los profesores y echó a correr durante nada más y nada menos que tres calles, momento en que la mujer cogió y lo devolvió de vuelta. A partir de ahí, seguramente, los otros dos lo encontraron y echaron a correr a avisar a la profesora.
Tras ver esto, está claro que ya no dudo cuando anuncian por la tele que hay niños secuestrados y accidentes de índole infantil. Ese niño, al escapar, podía haber sido arrollado por un trailer, atropellado por un coche/moto/loquesea y además raptado. Pero es que encima, luego la monitora ha tenido el santo valor de soltar a otros tres chavales más en su búsqueda. ¡¿Pero en que coño andaban pensando?!
Y no, no tenían el disco de Tokyo Hotel.