
Aunque el título tenga connotaciones típicas de un relato erótico (uy, ¿cómo se supone que debería de saber yo esto?), añadiré demás que el coche en cuestión era un taxi. Volvía yo de hacer un recado para el jefazo de la empresa, en el que tanto a la ida como a la vuelta, tenía que ir en taxi.
El lugar del que volvía estaba al lado de una parada de taxis, así que me fuí al primero de todos, en el que había un chico joven apoyado en la puerta y fumando. Le dije donde quería ir, tiró el cigarro al suelo y entramos en el taxi.
Lo primero que hizo fue ponerme música máquina, que entre eso y la COPE, pues mira, somos jóvenes los dos, no me importó demasiado. Pero lo curioso vino cuando ví que en el asiento trasero habían varias revistas para que los viajeros leyeran, así que ni corta ni perezosa cogí una, para encontrarme un par de tetas más grandes y morenitas que las mías. Vale, el chico tiene una revistilla calentorra, no pasa nada, cojamos otra. Ea, un culo bien formado y sin celulitis en la siguiente, jodeeeeer, cojamos pues las revistas del otro asiento, aunque la cosa siguió igual. El tío tenía unas 4 revistas de diferente nombre, no es que fueran números atrasados de la misma revista, no, eran todas diferentes xDDD
Estuve a punto de reclamarle, porque no era justo que solo tuviera tias calentorras, yo quería tíos calentorros, ¿o es que acaso solo los pajilleros que se sentaran en su asiento trasero tienen el privilegio de pasar un buen viaje? Mujeres del mundo, ¡¡unámonos para que en los taxis hayan revistas con mocetones!!
Y bueno, eso fue todo, qué indignación :P, XDD
¡¡Bezoteeeez!!
Plebe.
PD: Lo de hacer una lista de regalos va de coña,
os lo recomiendo. La gente que no sabe qué regalarte lo agradece y oye, siempre aciertan xDD
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