Como os dijo Plebe, me encuentro trabajando en el departamento de empresas (De momento… A saber si supero la prueba) El caso es que a veces los clientes se equivocan y tengo que remitir a los residenciales y a los de prepago a sus departamentos correspondientes, porque la operativa lo indica.
El problema no son entonces los clientes, si no los mismos operadores…
“Guayphone Empresas, le atiende Master, en que puedo ayudarle?”
“Verás, es que soy un prepago…”
“Bien, ¿Me puede decir su teléfono?”
“Si, es el 6xxxxxxxx”
“Bien, voy a transferirle con el departamento adecuado. Por favor, no se retire.”
En ese momento, contacto con el departamento.
“Guayphone prepago, ¿En que puedo ayudarle?”
“Tengo un cliente al otro lado de la linea que es de prepago.”
“¿Me puede decir el número?”
“Es el 6xx xxx xxx”
“A ver… ¡Ai, no, no me lo pases! ¡Que tiene la línea restringida!”*
“Esto… Pero yo no puedo hacer nada. La operativa indica…”
“No, no, a mi no me lo tienes que pasar. Llama a este número y se lo das a ellos.”
Y aquí es cuando empieza el show. El número que me dan me remiten a acción comercial, y ellos a residencial para volverme a remitir a prepago. La cosa es que da igual como sea el cliente (Por eso os lo he marcado con un *, porque ahí podéis insertar cualquier otra excusa) a ellos les importa tres pepinos.
Lo peor es cuando encima me mantienen a la espera porque deben de contactar con el Asesor.
“Verás, es que debo contactar con el asesor.”
“A ver, esto es un pitorreo. Yo tengo a un cliente que NO puedo atender, así que o te lo paso a ti, y tu le dices que vas a contactar con el asesor, o hago una transferencia directa y aleatoria. Pero yo no puedo estar en espera tanto tiempo.”
“Bien… Pásamelo.”
“Gracias”
Se que os parece idiota, pero si a vosotros os jode que os vayan pasando de un departamento a otro, imaginaros lo que me jode a mi que no logren atenderos como deberían. Sobretodo cuando no os dan la información correcta.
(Tras una conversación)
“¡Pero si me han dicho que tardaríais dos horas!”
“El operador se ha equivocado. Como comprenderá, no pueden ser dos horas para darle de alta la linea de nuevo.”
“¡Yo he enviado mi fax, y quiero mi linea! ¡O mejor, pásame con bajas!”
“No puedo pasarle con bajas.”
“¡¿Qué?!”
“Hasta que usted no realice el pago, no puedo pasarle con bajas…”
Esto es un cacho de conversación de otra más larga y que duró hasta 25 minutos, donde me realizó insultos que me obligaron a liberarle la línea. Obviamente, están también los distribuidores gilipollas, que no se enteran de su verdadera misión: La de no darnos más faena de la que tenemos ya de por sí.
“Páseme con el titular, por favor.”
“Bien…” (pasa con el titular) “¿Si?”
“Guayphone Empresas, Buenas tardes. Para hacerle un canje necesito su nombre y apellidos, su DNI y los 20 dígitos de su cuenta bancária. ¿Los tiene a mano?”
“Err… No. No tengo la cuenta bancária”
“Necesito la cuenta bancária. No puedo realizarle el canje”
“¡Pero bueno! ¡¿Esto que es?! ¡Yo pago cada mes mis factura! ¡Vosotros teneis mi cuenta bancária! ¡Pues pienso darme de baja!”
Con lo cual, me acabo cargando el muerto también. Ni que decir de los que típicos familiares que van fardando…
“¿Y porqué mi tía tiene esos 20.000 punto más y yo no si estamos en la misma compañía durante el mismo tiempo?”
“Porque Guayphone realiza esto de forma aleatoria, señora.”
“Pues estoy harta. ¡Quiero darme de baja!”
“Déme su número, por favor…”
Estaréis alucinando, pero cuando le dije a la operadora de bajas que esta quería irse porque no le llegaban los puntos, se echó a reír.
Posiblemente os habréis fijado que excepto la primera conversación, todas me apuñalan con la palabra bajas, yéndose luego con la mosca en la oreja porque no les hago ni puñetero caso. Creedme, la oigo unas 55 veces al día. Es tan normal ya que me he hecho invulnerable a ese tipo de acusaciones.
