Master entra en la farmacia para pedir una nueva ración de hilo dental. Coje turno, se espera a que le atiendan mientras ve como las máquinas se van pasando los medicamentos de un lado a otro. “Están forrados” piensa, y es muy probable sabiendo que el hilo dental allí le cuesta 5,60€, casi que se lo podrían hacer de oro los muy desgraciados.
Mientras observa como la peña atiende, decide revisar un poco la publicidad para ver que tipo de preservativos anuncian. En ese momento, hay algo que le llama más la atención que la forma de prevenir un embarazo con sabor a fresa. Es un cartelito blanco que ya vio hace un año aproximadamente pero que, por alguna razón, continúa ahí, insistiendo. Alucinando en colores, lo coje y lo relee. Si, es el mismo, y con la misma cagada.
