
¡Salutaciones!
¡Ya vuelvo a estar aquí! Por fin es viernes, ui que bien!!! Ohhhh, que ganas!!! (suena irónico, eh?). En otras circunstancias, seria “lo más de lo más” pero como ya sabéis la cosa no está para fiestas. O si...
Bien, de hecho con todas estas situaciones sentimentales te das cuenta de como son las personas que tienes a tu alrededor, y, sobretodo de quienes son realmente tus amigos. Les doy las gracias a todos aquellos que me están aguantando estos días y me están sacando de casa.
Aish... que dura es la vida i las vueltas que da.
Pero bien, por si esto no fuera poco, se juntan las cosas y cositas del trabajo. Hoy he hecho unas cuantas cagadas, para variar; como no estoy centrada, la lío. Unos padres me han dicho que su niña estaba con diarreas y que si le podía dar dieta para comer, y yo les he dicho que siiii, que ningún problema… Os podéis imaginar lo que ha sucedido, ¿verdad? Pues que se me ha olvidado por completo. Cuando me he acordado, la niña ya se había metido la verdura y la escalopa entera…. No es que yo haga comedor, si no que se me ha olvidado pedir dieta para ella…
Y ya me veis toda la tarde sufriendo: “¿Y si me preguntan los padres como ha estado? ¿Y si me preguntan como ha comido? Y yo pensando como disculparme. Y tanto rallarme, tanto rallarme al final para nada! A la niña la ha venido a buscar su abuela pero no me ha preguntado nada de nada, pero nada.
Que sufrimiento tan inútil…
Espero no volver a olvidarme de algo así si no quiero que se me caiga el pelo. Los padres no me tienen en mucha estima que digamos: soy joven, soy nueva y soy la sustituta; no soy bastante para sus niños.
Ya os iré contando todo de cositas del día a día de una maestra, para que después digan que es tannnn fácil.
¡Hasta pronto!