domingo, 03 de septiembre de 2006
Esta anécdota que explicaré a continuación, se la debemos a mi madre.
Iba ella a trabajar a la peluquería que dirige con mucha eficiencia (tanta que la llaman la Terminator), y como siempre, se encontró en la puerta a unas cuantas señoras ya entradas en años que esperaban que abriera y ser las primeras.

Bueno, antes de continuar, os explicaré cómo se abre una peluquería:
La peluquería se obre oficialmente a las 10 a.m., pero las empleadas, como en otros trabajos, tienen que llegar mucho antes, una media hora más o menos. Porque se tienen que cambiar de ropa, poner en marcha el ordenador y la caja, recoger las toallas que el día anterior pusieron a secar, etc... Pero si antes de abrir hay señoras esperando, se las deja pasar para que esperen sentaditas y leyendo alguna que otra revista (no es plan de dejar viejitas madrugadoras en la puerta como si fueran perros abandonados), pero hasta las 10 no se las atiende.
Ahora que ya sabeis esto, continuaremos.

Mi madre y las esclav-- quiero decir, las trabajadoras, se encontró con las ancianitas madrugadoras, como siempre. Pero aquel día, una se rebeló (un cliente habitual me parece), y empezó a decirle a mi madre que TODAS ELLAS pensaban que tendrían que abrir más temprano, porque ellas perdían mucho tiempo si las atendían a las 10 (si, debían de perder su lugar en el banco del parque para ver las palomicas en primera fila...). Mi madre le dijo que solo faltaría eso, que ellas tuvieran que entrar más temprano, y tener menos tiempo para los hijos y los maridos (todas allí son amas de casa además).
Aquella mujer insistió, y mi madre le dijo que la compañía era quién decidía los horarios. Entonces la mujer pidió el número de teléfono de las oficinas de la empresa, mi madre, ya harta de esto, le puso delante el libro de reclamaciones y le indicó que si quería algo, que allí lo pusiera.

Así lo hizo la mujer, y después les dijo a las otras "¿Alguna más quiere firmar?", pero por lo visto, esta vez Terminator puso su mirada más mortal, porque ninguna se atrevió a firmar. XD Esi, las trabajadoras de la peluquería, mientras organizaban las herramientas decían de vez en cuando en voz alta "¿Cuánto falta para abrir?", ¿Uy, qué ganas que tengo de empezar..." Mi madre no se había sentido nunca tan orgullosa de sus niñas. XDD

Al final no cambairán el horario, más que nada porque cambiarían el horario de más de 20 peluquerías, i por lo tanto, el horario de cada trabajador de cada una de ellas... Bueno, hay quien lucha por la libertad, y hay quien lucha por tener un buen lugar en el banco del parque...


¡¡¡Bezoteeeeez!!!

Plebe.
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