
Siempre recordaré a mi profesora de física. Era tan buena, tan simpática, que ponía a todos los hombres a la altura del betún.
Según lo que mencionó una vez, lo mejor que se podía hacer era exterminar a todos los hombres. Luego, con esperma congelado previamente a su extinción, montar una máquina con la cual se crearía el hombre perfecto para servir a la mujer. Algo así:
Pero claro, para esa mujer, el hombre perfecto no existía... Lo siento, Duncan, tendrás que unirte a la troupe XDDD... Lo siento, así es el mundo de la Vicky...